A la deriva

A la deriva buena-muy buena

Público recomendado: adultos

Las películas de supervivencia tienen su encanto. No solo eso, una buena historia de supervivencia tiene todos los elementos para convertirse en una producción cinematográfica: aventuras, drama, emoción, acción, riesgo, amor… Lo que viene siendo un taquillazo. Las hay de todo tipo: desde las más austeras (Las aventuras de Jeremiah Johnson), los auténticos espectáculos que llenan salas enteras, aunque no satisfagan a todos (El renacido, La vida de Pi), hasta documentales tremendos e impactantes (Grizzly Man). Para un servidor, nunca habrá una producción similar a la de Defensa, del siempre tremendo John Boorman: impactante, llena de auténtico cine, y con unos actores excepcionales. La entretenida producción que se nos presenta en esta ocasión no es una excepción: tiene grandes secuencias, nunca aburre, cumple su cometido palomitero, y se acabó. No busquen más, se trata de una película de aventuras que una vez acaba, pues eso, que acaba.

La historia, basada en hechos reales, recoge las vivencias de una pareja que, tras sufrir el azote de una tormenta, tendrán que ingeniárselas para volver a la orilla con su pequeño barco de vela en estado ruinoso. El director es ya un experto en este tipo de cine de supervivencia, pues solo tres años antes llevó a las pantallas las vivencias de unos alpinistas en el momento Everest: la película en cuestión, Everest. Al igual que esta producción sufre los mismos errores que A la deriva: interpretaciones correctas, efectos más que correctos, una dirección correcta, y una emoción muy contenida y poco “emotiva”. Las situaciones son repetitivas, muy circulares y poco emocionantes, lo que acaba por crear una rutina de la que la película no sale y lastra el resultado final. Sí es cierto que la película cumple su cometido, una vez más, de ser correcta: entretiene, tiene efectos vistosos y se beneficia de la presencia de la prometedora Shailene Woodley en su etapa post-Divergente. No corre la misma suerte su coprotagonista masculino: desde su impresionante debut en la serie británica Any Human Heart, Sam Claflin se ha visto envuelto en superproducciones donde solo ha desarrollado su faceta de cara bonita.

En resumen: una película que es correcta, sin más. Puede parecer que se repite mucho el adjetivo “correcta” en esta crítica, pero lo mismo ocurre en la película: las situaciones se repiten, y acaban creado momentos realmente tediosos. Como película palomitera cumple, pero una vez acaba la película, pues eso, que acaba.

 

Título: A la deriva

Director: Baltasar Kormákur

Año: 2018

País: Estados Unidos

 

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