9 mayo, 2019

Bosch (5ª temporada)

Bosch (5ª temporada)

Bosch (2014-) es una serie de Amazon que tiene sabor a otra época. Su producción es moderna y de perfil alto, pero la historia que se nos cuenta es honda y trágica, como un solo de jazz, como un café con leche tomado en una fresca terraza al amanecer. Es la historia de un lobo solitario que no está solo en la vida, sino que tiene responsabilidades, como su hija. Es una especie de Mike Hammer (1997-1998) aunque menos onírico y con pareja policial. Es una especie de Luther (2010-) pero sin tanta metafísica y más velocidad de crucero.

Bosch es un policía de homicidios en la violenta megalópolis angelina interpretado por Titus Welliver, un habitual de la ficción serial televisiva que hemos visto como secundario en producciones tan dispares y excelsas como The Good Wife (2009-2016) o Hijos de la Anarquía (2008-2014). En esta ocasión encarna a un cincuentón todavía atlético, de aspecto impoluto, rictus imperturbable e infinita determinación. Es un extraño cruce entre un viudo y un divorciado. Su casa está encaramada en una colina, y cada noche, finalizada la dura jornada, el espectador le acompaña a su hogar, desde donde se otea una preciosa panorámica de la ciudad encendida, como un gigante lejano que se rinde a los pies de su entregada vida de detective.

Bosch es deudora argumentalmente de series clásicas como Canción triste de Hill Street (1981-1987) o la mucho más reciente The Wire (2002-2008), con la que también coincide en el reparto, aunque opta por una trama mucho menos coral y se centra más en la vida de este marine excombatiente que ha experimentado, tanto en sus propias carnes como en la de sus familiares, la violencia derivada de vivir en los Estados Unidos de América: su madre prostituta fue asesinada y su exmujer fue atropellada por ser agente del FBI y jugadora profesional de póker. Bosch es así una especie de Jack Bauer –24 (2001-2010)-, aunque sin tanta adrenalina y mucho más realista y zen, que intenta luchar contra las injusticias en los casos que le llegan, siempre en el límite de la ley.

En esta temporada se pone sobre el tapete la actualidad norteamericana con la plaga de los opiáceos que allí se vive. Durante mucho tiempo estos fueron recetados legalmente sin ton ni son por parte de los médicos. Sin embargo, la posterior regulación de su consumo exclusivo por parte de los casos más extremos, hizo emerger toda una población de adictos a la oxicodona que tuvo que buscar la droga por vías ilegales, potenciándose un mercado negro de dichos medicamentos así como el narco-tráfico. Así, en esta ocasión Bosch investiga una trama criminal de estas características a la vez que lucha contra los ecos que siguen llegando de su agitado pasado. Todo ello junto a sus compañeros habituales, que en esta ocasión ponen a colación cuestiones interesantes como el retiro de los policías en los Estados Unidos, la bisagra existente entre la política, el periodismo y la policía, lo cual a veces también recuerda a las fechorías de McNulty en The Wire.

Una serie que suele pasar desapercibida pero que resulta suculenta vista a tragos cortos, en estos tiempos frenéticos de Juego de Tronos. Ya empiezan a preparar la sexta temporada. Esa es la mejor prueba de su solvencia.

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