Crítica
Público recomendado: +7
Cuando todos pensábamos que el peculiar mundo de los minions era un producto agotado, los personajes estrella de la productora de animación francesa illumination contraatacan con la cuarta entrega de Gru, mi villano favorito, aunque hay otras que forman parte de este peculiar y travieso humor amarillo. Esta franquicia viene avalada por 4600 millones de dólares en todo el mundo. La dirección, como no podía ser otra manera, ha correspondido a Chris Renaud, al que acompañan Patrick Delage, el director de Canta 2 y el guionista Mike White, ganador de dos Emmy y creador de la serie The White lotus como sus “escuderos” de confianza. El realizador nos vendió la moto de la película del siguiente modo en declaraciones a Fotogramas: “Nos sumergimos en un mundo de supervillanos y héroes muy entrelazados con su vida familiar”.
La historia gira en torno a nuestro querido y odiado amigo a partes iguales, ya que la familia aumenta pues después de sus 3 niñitas por fin ha llegado el niño que tanto esperaba Gru con el que tendrá una particular relación de tiras y aflojas.
El resultado de esta secuela es insuperable, pues yo diría que es la mejor de todas con el poso dejado por las anteriores, pero sin que nada huela a refrito y en poco más de 90 minutos. Los gags son divertidos. Se percibe que no han sido pensados a la ligera y los guionistas le dan la vuelta a la situación para que pienses que va a ocurrir lo que no ocurre y sorprender de un modo original como por ejemplo pasa en la escena de la gelatina en la convención de villanos, a pesar de su aparente sencillez.
Este equipo creativo no da muestras de agotamiento y siempre consigue que la fórmula funcione alternando o moviendo a sus personajes como si fueran piezas de ajedrez, ofreciendo situaciones diferentes sin caer en tópicos con una acción trepidante y un ritmo endiablado. Los homenajes cinéfilos en este caso han recaído en torno al western, en la que se hace un particular homenaje al western clásico de John Ford y Howard Hawks y a las hazañas de Woody, el vaquero de Pixar por un lado y por otro al mundo de los superhéroes de Marvel y DC, que es de partirse de risa. La parodia sobre el tenis y sus pijadas hace acto de presencia en otro momento a través de una serie de situaciones que te hacen esbozar una sonrisa.
Esta simpatiquísima comedia es un elogio a la familia a través de un villano que, tras su redención como hemos visto en anteriores episodios, da la vida por sus hijos con verdadera pasión y ternura, personaje brillantemente captado por el talento como doblador de Florentino Fernández, conocido como Flo.
Víctor Alvarado