Cuando cae el otoño

Crítica

Público recomendado: +18

En Cuando cae el otoño (François Ozon, 2024) la historia gira en torno a Michelle (Josiane Balasko), una señora mayor que vive una tranquila jubilación en el mismo pueblo que su inseparable amiga Marie-Claude (Hélène Vincent).

Pronto se desvela el paralelismo entre la figura de María Magdalena y el personaje de Michelle. En el pasado, como la amiga de Jesús, ejerció la prostitución y ahora que está retirada recibe una segunda oportunidad. En la tierna y cercana relación con su nieto, Lucas, que aún la mira con inocencia, Michelle encuentra la esperanza y el sentido de su nueva vida.

Josiane Balasko aporta una interpretación rica en matices y encarna a una Michelle fuerte, testaruda, pero también humilde, afectuosa y vulnerable. La protagonista demuestra tener un gran corazón y también está dispuesta a dar segundas oportunidades a otras personas. Esto ocurre con Vincent, hijo de su amiga Marie-Claude, a quien le confía su jardín para trabajar nada más salir de la cárcel y a quien demuestra que ama hasta las últimas consecuencias.

Con motivo de las vacaciones, su hija Valérie (Ludivine Sagnier) y su nieto la visitan. Un accidente con unas setas recolectadas por Michelle acaba por hacer resurgir conflictos familiares no resueltos y desencadena una serie de desgracias.

Las tensiones entre Michelle y Valérie se van desenvolviendo y muestran la distancia emocional entre ambas, mientras que Lucas, por su parte, supone un puente entre las dos mujeres, con una candidez que contrasta con las heridas que las separan. También están muy bien retratadas la especial relación de amistad entre Michelle y Marie-Claude, la de la protagonista con Vincent, e incluso la del pequeño Lucas con Vincent.

El guion, del propio director, que recibió el Gran Premio del Jurado en el Festival de San Sebastián, ofrece una narrativa en la que el drama familiar se entremezcla con cierta intriga postergada hasta casi el final del metraje. Asimismo, la dirección de fotografía de Jérôme Alméras es impecable. Ozon utiliza los paisajes campestres franceses como un reflejo de las emociones de los personajes, donde los días, cada vez más cortos y oscuros, reflejan el peso de los secretos y de las decisiones relegadas.

Más allá del drama, Cuando cae el otoño es una película sobre la reconciliación: con uno mismo, con los demás y con el paso del tiempo. Ozon no aporta respuestas directas ni desea imponer una resolución perfecta. En su lugar, permite que la narrativa y el desarrollo de los personajes fluyan de forma orgánica, ofreciendo un resultado que deja espacio para la esperanza.

Con un reparto en estado de gracia, una dirección visual soberbia y un guion que aborda los conflictos familiares con sensibilidad, Cuando cae el otoño puede considerarse como una de las obras más humanas y emotivas de François Ozon. El cineasta se mantiene en su conexión con la ideología y la deriva cultural del momento, pero esta es una experiencia de calado antropológico que apunta más allá de ello y que invita a la reflexión.

Larissa I. López

https://youtu.be/6scjE1rbOqM?si=McZnhcyI56x-iIta

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