Crítica
Público recomendado: +16
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Con Romería, Carla Simón cierra su trilogía sobre la búsqueda de su propia memoria familiar. La espina dorsal de la trilogía es el sentido de pertenencia a una familia, como sello de identidad para uno mismo. Cámara al hombro, la cineasta ha buscado encontrarse con sus orígenes, conocer de dónde viene, para encajar las piezas de su propia identidad y poder, así, transmitir a sus hijos la verdad de su sangre.
En su ópera prima, Verano 1993 (2017), la cineasta proyectó sus propios recuerdos de infancia para describir ese verano lleno de incertidumbre y desconcierto, cuando perdió a su madre y tuvo que abandonar su casa de Barcelona para ir a vivir al campo con sus tíos. Su padre había muerto años atrás y no lo recordaba. Más tarde supo que ambos habían fallecido a causa del sida.
La película Verano 1993 trató de la construcción de una familia adoptiva, desde un solo punto de vista, el de la niña, confundida frente a la muerte y al sentimiento de orfandad. Carla Simón rodó la película casi siempre cámara al hombro, para mostrar el mundo a través de los ojos de la niña, inquietos y llenos de curiosidad.
Con Alcarràs (2022), amplió el plano y puso el foco en el arraigo de una familia a la tierra y a una forma de vida que se les moría irremisiblemente. Era una pérdida que, como a la niña no entendía cómo podía haberse quedado sin madre, también a ellos los dejaba huérfanos, sin raíces y sin identidad (“¡Yo soy payés!” gritaba angustiado Quimet cuando rechazaba trabajar como encargado de los paneles solares. Cuidar el campo no era un oficio para él, era una forma de estar en el mundo). Con Romería cierra la trilogía familiar alejándose de la tierra nutricia Cataluña de su madre para ir a la “mar nutricia” de la Galicia de su padre.
Formalmente, la película es distinta de las dos anteriores. Está dividida en capítulos que marcan los días y que incorporan pensamientos de Marina ante lo que va a suceder (“¿Llevar la misma sangre te hace de la misma familia?” “¿Quién hubiera sido yo si me hubiera criado con la familia de mi padre?”, etc.). La historia parte de un diario ficticio de su madre, que ha podido componer a partir de cartas auténticas, que escribió a familiares y amigos, y que la cineasta ha conseguido rastrear y recuperar. Se articula en dos líneas temporales: la principal transcurre en el verano de 2014, cuando Marina, alter ego de Carla Simón, acaba de cumplir 18 años y viaja a Galicia para encontrarse con los parientes de su padre, a los que no ha visto nunca. Quiere conocer la historia de sus padres, cómo se enamoraron, cómo vivieron, por qué se separaron, por qué su padre no fue nunca a Barcelona a verla. Pero cada uno se lo cuenta de forma distinta; las explicaciones del pasado constituyen un laberinto de secretos guardados, medias verdades y mentiras enteras.
El otro período, en forma de flaschback nos traslada a los años 80, la época de juventud inconsciente de sus padres. A partir de los contenidos del diario de su madre y de la maraña de informaciones que recoge de unos y otros, en su imaginación va tomando cuerpo la historia de esos jóvenes que vivían intensamente un presente sin futuro, hasta justo antes de que ella naciera.
En el último tramo de la película, se desarrolla una extensa parte onírica en la que Marina se sitúa en presencia de sus padres, puede verlos y oírlos. Es una secuencia mágica, con la carga simbólica de que, por fin, ha conseguido verlos tal como fueron, en su auténtica realidad. No los juzga, sólo los mira con amor, y, por fin, sabe de dónde viene ella. La verdad, aunque dura y dolorosa, ha tenido poder sanador sobre ella y sobre la familia del padre.
Las escenas en la mar gallega, de mil colores brillantes o de gris lluvioso, son bellísimas, pero lo más impresionante es el momento de la romería en la ría —que da título a la película—, cuando todos los romeros, desde la cubierta de las embarcaciones, entonan la ‘Salve marinera’. Es un instante sublime.
Como en las dos anteriores, Carla Simón consigue trastocar lo particular, lo suyo propio, en universal. Busca a su familia concreta y la historia trata de la familia como tal, la de cada uno. Es una película íntima y melancólica, impregnada de suave tristeza, pero muy grata de ver. Una pequeña joya.
Mariángeles Almacellas
https://www.youtube.com/watch?v=AafBPL156-M