Crítica
Público recomendado: +18
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Se estrena la nueva película de Alejandro Amenábar, un director cuya eclosión en los años 90 hizo concebir la esperanza de que el cine español contara con un gran director que supiera combinar el cine de género con unas ciertas dosis de reflexión. Después de tres estupendas películas dentro del marco del thriller y el fantástico, Amenábar quiso probar suerte en el cine histórico y social, mostrando sus limitaciones. El cautivo es un paso más en su caída en picado como director.
El cautivo cuenta la experiencia que Miguel de Cervantes vivió como prisionero en Argel, muchos años antes de que escribiera el Quijote. La película elucubra sobre un posible romance (con tintes sadomasoquistas) entre el escritor y su captor, el Bajá de Argel.
A nadie se le escapa que el aspecto más polémico de la película es la representación de Cervantes como homosexual. Algo que, sobra decirlo, contradice muchos datos históricos y la propia naturaleza del cautiverio del escritor. Aún así, uno podría ir a ver la película esperando ver una entretenida aventura histórica, y que ese aspecto quedara como algo accesorio. Por desgracia, no es así: Amenábar coloca la sexualidad del escritor en primer plano, dejando la indagación de su genio literario como algo secundario. La historia adopta más la forma de una novela erótica de las que se venden al peso en los mercadillos que la de una épica aventura.
La escala es sorprendentemente pequeña, para el presupuesto tan alto que ha tenido la producción. Casi toda la película transcurre en unos pocos espacios reducidos; apenas hay acción, casi todas las escenas consisten en diálogos más o menos relevantes (algunos de los cuales cuesta entender, debido a la pobre dicción de algunos actores).
No podía faltar, como no podía ser de otra forma hablando de Amenábar, la figura de un sacerdote malvado que se convierte en el villano de la historia.
Pero quizás lo más decepcionante sea todo el aspecto formal, algo en lo que Amenábar destacaba en sus inicios. La película está rodada de forma plana y anodina, con una fotografía pobre y una música sin personalidad. Uno tiene la sensación de estar viendo un capítulo alargado de alguna serie española rodada a toda prisa.
El reparto es muy desigual, con algún actor que hace un trabajo competente (Alessandro Borghi, Miguel Rellán), junto a otros que resultan decididamente muy poco convincentes, empezando por el protagonista, Julio Peña.
Por destacar algo positivo, funcionan bien las pocas ocasiones en las que la película se centra en el aspecto creativo de Cervantes, mostrando posibles inspiraciones de la vida real para su obra. No es nada original, ya vimos algo así en Shakespeare enamorado (John Madden, 1998) o en Tolkien (Dome Karukoski, 2019), pero son los mejores momentos de la cinta.
En definitiva, una obra con graves deficiencias narrativas y formales, cuyos autores aprovechan la polémica sobre su trama homosexual para tapar el hecho de que, simplemente, es una mala película.
Federico Alba.
https://www.youtube.com/watch?v=Zy4GBAoS7l4