Crítica
Público recomendado: +12

José Luis Guerín se estrenó como director en los 80. En los 90 ya era conocido por sus obras de carácter documental, de las que destacar En construcción (2001). Este director, que ya sabe de combinar realidad y ficción (¿no beben acaso uno de otro?) nos regala su nueva obra enmarcada en un alejado barrio de Barcelona, Vallbona, en Historias del Buen Valle.
Esta obra audiovisual es uno de los múltiples encargos de un proyecto mayor del MACBA (Museu d’Art Contemporani de Barcelona), Una ciudad desconocida bajo la niebla, que trata de retratar Barcelona a través de su periferia. En este caso se trata de un barrio aislado por las vías del tren, el rio “que sempre porta aigua”, el Rec, y sus puentes. El “Buen Valle”, donde se edificaron casas sin que nadie mirara, para muchos un “barrio dormitorio”, el lugar al que volver después trabajar o pasar el día en la gran ciudad, para otros, hogar de toda una vida, y para muchos, el lugar que los ha acogido.
Guerín se enfrentó a su encuentro a través de la mítica cámara Super 8, aquella con la que empezó a grabar, con tal de crear los primeros recuerdos de un barrio del que no se tienen imágenes de archivo. “Cuando llego a un nuevo lugar siempre me pregunto: ¿quién antes de mi ha trabajado en este espacio?” confiesa el director en el estreno del documental en los Cines Babel de Valencia, el jueves 12 de febrero. “Me recordaba a la España que conocí en mi infancia y quise crear ese recuerdo”. Así, los pocos primeros minutos de este documental los retrata el negativo en blanco y negro.
En un proceso de dos años de grabación, cuenta momentos clave para el barrio, como las obras de tren que afectaron a gran parte de los huertos urbanos, la muerte de algún querido vecino, así como el día a día, mostrando a sus vecinos tendiendo la ropa, comiendo, paseando, cuidando las plantas…. Si “el cine debe ser un contrapoder al simplismo”, Guerín lo consigue haciéndonos conocer en su globalidad a las gentes de Vallbona. Personas de edades, culturas y condiciones diversas, dentro de la humildad de este barrio, principalmente poblado por migrantes nacionales e internacionales. “Un pequeño barrio que contiene casi el mundo entero”, como lo califica su director, poblado de muchas sensibilidades. Desde una niña de origen marroquí al señor catalán de 80 años de toda la vida del barrio, pasando por una familia rusa, india o portuguesa.
José Luis construye la historia alternando el rodaje con el montaje: “Es en el montaje donde entiendo las cosas. Evalúo entonces el poder de una frase, un gesto, que me da la semilla para el siguiente rodaje”, construyendo la historia a medida que rueda y dejando la huella de su recorrido. Sin la prisa de las grandes producciones, defiende el valor del tiempo compartido entre él y aquello o aquellos a quien filma, afirmando la necesidad de dar valor al tiempo del que retrata, que considera igual de valioso que el suyo. Un principio ético que él califica como “vivir el mismo tiempo”.
Esta obra se aleja de la Barcelona conocida para colocarse en lo limítrofe. José Luis Guerín afirma encontrar su arte en los márgenes, literal y metafóricamente. Se trata este sin duda de un documental que, como todo lo que hace, nos hace preguntarnos donde está el límite entre lo real y la ficción, y cómo la vida misma mucho tiene de cinematográfico.
Adriana Cembrero Galiano
Tráiler: https://youtu.be/X1aoaKZQmcY