Tafiti y sus amigos

Crítica

Público recomendado: familiar

Siempre lo decimos porque siempre es cierto: no todo el cine en formato animación necesita tener los increíbles valores de producción de Pixar, Dreamworks o Illumiation, para ser valioso. Una historia sencilla con personajes bien dibujados y un conflicto adecuado bastan para armar una película acertada. Desde Alemania nos llega Tafiti y sus amigos. Podría parecer una versión marca blanca de Timón y Pumba de El Rey León (Rob Minkoff y Roger Allers, 1994), pero no se limita a eso.

Cuando Tafiti, una joven suricata conoce a Púas, el cerdo salvaje, sabe que no pueden ser amigos. “¡Las suricatas se quedan con los suyos!” es lo que siempre le ha dicho el abuelo, ya que, la vida en el desierto está llena de peligros. Pero cuando Púas es atacado por un águila, es Tafiti quien corre a rescatarlo. En busca desesperada de un amigo, el divertido cerdo salvaje sigue a Tafiti hasta su casa, provocando sin querer un desafortunado accidente: el abuelo de Tafiti es mordido por una serpiente venenosa mortal. Sólo una mítica flor azul del desierto podrá salvarlo. Tafiti emprende un peligroso viaje para encontrar la flor, convencida de que debe hacerlo ella sola. ¡Depende de púas demostrar que las aventuras siempre son mejores con amigos!

Es innegable que la sombra de la obra maestra es alargada, de hecho el mismo cartel de la película llama a pensar que estamos ante una copia o incluso un plagio de Timón y Pumba, pero no, resulta que Tafiti y sus amigos son protagonistas de una buena colección de cuentos escritos por Julia Boehme (quien participa en el guion junto a Nicholas Hause) e ilustrados por Julia Ginsbach. Este largometraje de unos breves 81 minutos tiene personalidad propia y abarca temas interesantes muy bien tratados: la confianza en los demás, la necesaria apertura para que surja la amistad, la valentía y la voluntad para solucionar los errores cometidos y el valor de un equipo unido para hacer frente a las aventuras. Son muy sencillos, no descubren la pólvora y el enfoque tampoco es novedoso, pero al estar tan bien contados los más pequeños los podrán entender y no se perderán.

Los directores Nina Wels y Timo Berg consiguen además una animación de muy alta calidad que no rivaliza con Pixar pero tampoco se queda atrás, con pasajes muy llamativos como el ataque de los lobos del desierto o una secuencia bajo el agua intensa y divertida. Hay acierto además en diferenciar al protagonista con un pañuelo en el cuello, lo cual le da un aire único y tono aventurero al más puro estilo cowboy. 

Como es lógico el humor humor blanco está siempre presente y hará partirse de la risa a los infantes. Lo sorprendente es, sin embargo, que se prescinda de las figuras paternas en la familia de Tafiti y en su lugar estén los abuelos, algo que chocará a  padres e hijos, pero al menos es una familia unida, y eso es lo importante.

A falta de verla doblada (se ha visto en versión original y las voces son maravillosas), esperamos que para su versión en español se haya contado con actores profesionales y no con famosos sin conocimiento alguno de dicho arte. El tráiler por lo menos da buenas sensaciones.

Así que, sin ser la panacea de las películas de viaje (road movies) ni del cine en formato animación, Tafiti y sus amigos se deja ver perfectamente, tiene buenos mensajes y cumple con su objetivo: entretener a los niños mientras los padres están tranquilos porque sus hijos ven algo positivo.

Miguel Soria 

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