Público adecuado: Jóvenes, adultos.
Llega la segunda aventura en solitario de Lobezno, el más popular de los X-Men (o la Patrulla-X, como se les llamaba en nuestro país). Con nuevo director pero manteniendo el rostro de Hugh Jackman, Lobezno inmortal pretende indagar en los demonios interiores del mutante de garras metálicas.
La historia se sitúa años después de X-Men 3, con Logan/Lobezno aislado del mundo y con pesadillas recurrentes por su responsabilidad en la muerte de Jean Grey. Es entonces cuando surge la propuesta de un hombre al que salvó la vida en la II Guerra Mundial, Yoshuda, que llevará a Logan a viajar a Japón, donde tendrá que acabar protegiendo a la nieta de Yoshuda de la mafia japonesa.
Después de la decepción que supuso Lobezno: Orígenes, los responsables de la saga han vuelto su mirada a la rica historia del personaje en los comics, fijándose en la emblemática mini serie Honor, de los genios Chris Claremont y Frank Miller. En ella, Lobezno viajaba a Japón, donde se enfrentaba a ninjas y samuráis, y encontraba el amor. Lo acertado de identificar a Lobezno como un “ronin”, un samurái sin amo, se recoge en el nuevo film como piedra angular de la historia.
En ese sentido, Lobezno inmortal se puede ver como una clásica película japonesa de samuráis, en concreto el esquema es muy similar a La fortaleza escondida, de Akira Kurosawa, en la que un guerrero debe viajar con una princesa para protegerla. Una película, por cierto, que constituye una influencia reconocida por George Lucas en la creación de La Guerra de las Galaxias.
Otro acierto ha sido afrontar el asunto de la inmortalidad de Lobezno como una posible maldición, y poner al personaje en la situación de perder su condición y de saberse vulnerable.
El problema es que el guión recoge estas sugerentes ideas de un modo algo superficial, sin llegar a profundizar en ninguna de ellas ni hacer que el espectador se implique demasiado emocionalmente en ello.
Por otro lado, el director James Mangold (En la cuerda floja, El tren de las 3:10) ha querido alejarse del estilo más enfático del cine de súper héroes, y ha optado por un enfoque sobrio, serio, incluso intimista, con una fotografía realista y un sentido de la acción alejado de las grandes destrucciones y acumulación de efectos. Esta decisión gustará a algunos pero sin duda decepcionará a quien vaya buscando un simple entretenimiento cargado de acción. Lo que sí hace es dotar a su película de una cierta personalidad y un tono más adulto de lo acostumbrado (incluido una mayor violencia en las peleas).
Lo mejor de la función vuelve a ser un Hugh Jackman que muestra un dominio espectacular del personaje, al que volverá a encarnar en la esperada X-Men: Días del futuro pasado, historia que se anticipa en una curiosa secuencia post-créditos.
Federico Alba
Ficha técnica:
(The Wolverine, EE.UU., 2013)
Director: James Mangold.
Intérpretes: Hugh Jackman, Tao Okamoto, Rila Fukushima, Famke Jansen.
Duración: 126 minutos.
Género: Fantástico