Riddick

Riddick 

Público recomendado: Jóvenes y adultos

Las fórmulas se agotan o se desvirtúan. Lo que es un inicio nutritivo en los primeros veinte minutos de Riddick, va perdiendo condimentos a medida que trascurre el metraje y aquello torna en indigerible, a pesar del laconismo filosófico del guerrero furiano, encarnado nuevamente en su tercera entrega por el fornido calvo Vin Diesel.

Un severamente magullado Riddick (Vin Diesel, Fast and the Furious, Babylon, A todo gas, xXx, El Pacificador y las anteriores de la saga) sufre una emboscada que le deja a merced de las alimañas para luchar furiosamente por su vida. Rebrota, así, su lado más salvaje, que le fortalece para enfrentarse a los cazarrecompensas que le han localizado. Entre ellos, se encuentra Santana (el catalán Jordi Mollá) y sus secuaces. Pero no son los únicos que tienen cuentas pendientes con el solitario guerrero.

Dirigida y escrita nuevamente por  David Twohy (¡Han llegado!, Pitch Black, en Cronicas de Riddick y Escapada perfecta), como en las precedentes, y con una producción low coast, en la que destaca sólo una manada de mortíferos escorpiones aliénigenas, Riddick va superando los obstáculos impuestos por el guión. Un guión contumazmente simple en el que hay confrontación de malos que no lo son tanto y donde sus artes combativas están a la zaga en comparación con las de Riddick. Para éste, Twohy ha confeccionado un perfil circunspecto, enhebrado de parlamentos sentenciosos y con algunos piropos machistas subiditos de tono -para evidenciar su lado más primate- a Dahl (Katee Sackhoff), la única mujer en este territorio de testosterona.

En este corsé impuesto por el guionista y la producción, entre ellos el propio Diesel y su hermana Samantha Vincent, son manifiestas las estrecheces interpretativas para Jordi Mollá, en el papel de Santana (a los hispanos se les reserva una importante cuota canallesca) y el resto de actores (más parecen figurantes). Mollá aparece como un malo estereotipado y cantamañanas que se deja robar la cartera por el jefe del comando contrincante.

Los escenarios, tirando a la amarillenta gama desértica, son escasos y escorados a planteamientos televisivos por su escasa profundidad y variedad, con pocos recursos de cámara, volcados en primeros planos y planos detalle de la faz, músculos y heridas de guerra de Riddick.

Tanto ajuste de costes unido a la anoréxica enjundia de los personajes y de la propia historia, consiguen desactivar la atención de los espectadores, que, ensopados en bostezos, sólo vuelven a prenderse en la pantalla con la batalla de los escorpiones aliens o en las correrías de algunos animales fantásticos. A falta de necrófagos de anteriores entregas, la fauna anima mínimamente el excesivo metraje cercano a las dos horas, que únicamente sorprende en los primeros minutos.

Con una escena de ninfas como Dios las trajo al mundo, concesión erótica al filme, no tenemos más remedio que magnificar anteriores capítulos de esta saga por pura contraposición, pues parece haber apostado por su defunción en sus modos y maneras, centrada en un Riddick ensimismado. Y poco más.

Enrique Chuvieco

 

Ficha técnica:

Riddick

País: USA. Año: 2013

Dirección: David Twohy.

Interpretación: Vin Diesel (Riddick), Karl Urban (Vaako), Katee Sackhoff (Dahl), Dave Bautista (Diaz), Jordi Mollà (Santana), Nolan Gerard Funk (Luna).

Duración: 119 minutos

Género: Acción, ciencia-ficción.

 

 

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