Guerras sucias

Guerras sucias 

Público recomendado: Jóvenes

El galardonado periodista estadounidense Jeremy Scahill es corresponsal de guerra para la revista “The Nation”, contertulio habitual en numerosos programas televisivos —como experto en política internacional— y autor de los ensayos “Blackwater: The Rise of the World’s Most Powerful Mercenary Army” (“Blackwater. El auge del ejército mercenario más poderoso del mundo”, Paidós, 2008) y “Dirty Wars: The World Is a Battlefield” (“Guerras sucias. El mundo como campo de batalla”, Paidós, 2013).

 

Se estrena ahora el documental que expone las conclusiones de esa última obra, Guerras sucias, Premio del Jurado en el Boston Independent Film Festival 2013 y Premio a la mejor fotografía en el Festival de Sundance 2013. Coescrito, producido y narrado por el propio Scahill, ha sido dirigido por su compatriota Richard Rowley, co-fundador de la productora Big Noise Films, y autor de otros documentales polémicos, como Zapatista, This Is What Democracy Looks Like, Black & Gol” o The Fourth World War.

Guerras sucias fue filmado entre 2010 y 2012 en Afganistán, Yemen, Somalia y Estados Unidos, y da testimonio de las investigaciones de Scahill en torno a la cuestionable política antiterrorista de Estados Unidos. Lo que empieza como un informe sobre el sangriento ataque nocturno de tropas estadounidenses en un remoto rincón de Afganistán, se convierte en una secreta y poderosa investigación global por medio mundo. Scahill se adentra así en una sórdida telaraña de guerras encubiertas y peligrosas operaciones secretas, aprobadas directamente por el presidente Barack Obama, dirigidas por su gobierno y ejecutadas por el siniestro y hasta hace poco secreto Joint Special Operations Command (JSOC), algo así como Comando de Operaciones Especiales Conjuntas, cuyos componentes son conocidos en Afganistán como “los talibanes americanos”.

Quizás a Scahill le falten matices en algunas de sus afirmaciones, enormemente críticas con la política internacional estadounidense, que considera claramente inmoral, por la propia injusticia de muchas de sus actuaciones antiterroristas —sobre todo de los denominados “asesinatos selectivos”— y por sus nocivas consecuencias, pues piensa que esa Guerra Global contra el Terror acrecienta con nuevos enemigos el propio terrorismo que dice combatir. En todo caso, su tono es expositivo y moderado, y se apoya en valiosos testimonios fílmicos —algunos escalofriantes— y jugosas entrevistas a ejecutores y víctimas de esas acciones. Todo ese material está muy bien articulado narrativamente —a medio camino entre los documentales de Michael Moore y las trepidantes ficciones del espía Jason Bourne—, goza de una creciente progresión dramática y obliga al espectador a pensar, después de haberle estrujado el corazón hasta las lágrimas. Queda así un contundente trabajo de investigación sobre los perfiles más oscuros de la primera potencia mundial.

Jerónimo José Martín

 

Ficha técnica:

Dirty wars

Director: Rick Rowley

Música: David Harrington.

Fotografía: Rick Rowley

EE.UU. 2013.

Género: Documental

Duración: 87 min.

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