Público recomendado: Jóvenes
Paulette es una viuda jubilada y cascarrabias que vive sola en las afueras de París. Apenas sobrevive con su pensión, y a menudo tienen que hurgar en los cubos de basura. Tiene una hija casada con un policía negro y un nieto al que cuida de vez en cuando, aunque se lleva mal con todos.
Un día se topa con unos vendedores de droga en su barrio, y decide sumarse a la causa, animada por el dinero que puede ganar. Visita a sus vecinos traficantes, les propone su alocada idea, y ante la negativa inicial, les convence y comienza a vender costo. Pero no es tarea fácil, y los camellos rechazan la competencia de esta viejita. Un día su nieto mezcla sin darse cuenta la droga con el postre que estaba preparando su abuela. Invita a su grupo de amigas a merendar, y el postre causa la alegría inmediata de todos los comensales. El tratamiento de las drogas blandas es muy condescendiente y superficial, como algo inofensivo y casi recomendable, tanto el consumo como el tráfico.
Se trata de la versión francesa de la película británica del 2000 “El jardín de la alegría” (Saving grace) tanto en temática como en su estilo cómico. En el caso británico la viuda tiene que hacer frente a las deudas de su marido y comienza a cultivar marihuana en su jardín, ayudada por su jardinero. En este, la viejita utiliza el hachís como ingrediente mágico para sus postres.
Pero la divertida trama es sólo la excusa para mostrarnos que nunca es tarde, que una anciana puede también cumplir sus sueños y cambiar de vida, aunque para ello utilice unos métodos poco recomendables. Sin embargo, a medida que comienza a relacionarse con los narcos, entiende otra manera de vivir, y cambia la relación con su familia, primero con su nieto, luego con su hija y su yerno. El cariño y preocupación de su nieto, el sentirse querida, le transforma de tal modo que le cambia hasta el carácter. Y todo ello enriquecido con el valor de la amistad, un grupo de vecinos mayores, donde nuestra Carmen Maura se muestra ya como una francesa más del reparto.
La película tiene una estética algo descuidada, con demasiadas escenas de delincuentes, raperos e interiores cutres. Sin embargo, poco a poca sale a la luz, nos brinda escenas muy cómicas y llega al corazón de la protagonista. Todo ello deja un balance positivo, una historia dura pero tierna, triste y cómica, que te deja con buen sabor de boca.
María Luengo