Caminando entre dinosaurios

Caminando entre dinosaurios 

Público recomendado: Todos

La serie documental de la BBC Caminando entre dinosaurios adquirió un gran prestigio por mostrar cómo pudo ser la existencia de estos grandes reptiles en nuestros planeta, a través de unos efectos de animación digital muy realistas sobre escenarios naturales.

Ahora nos llega una versión cinematográfica que emplea las mismas técnicas, pero obviamente inserta todos los datos científicos en una trama de aventuras, y confiere a los dinosaurios voz y comportamientos humanizados. 

La historia se centra en Patchi, un paquirrinosaurio, tímido y retraído, que se convierte en un líder a lo largo de un viaje de migración, en el que le acompaña su amigo Alex (una especie de loro prehistórico), y su congénere Juniper, con la que surgirá el amor a primera vista. 

Lo primero que hay que decir es que la película es impresionante desde el punto de vista técnico: un generoso presupuesto y las últimas tecnologías 3D contribuyen a ofrecer un vistoso espectáculo, con dinosaurios que muestran un alto nivel foto-realista, estupendos paisajes, fotografía, sonido…

Además, la película no olvida la parte didáctica, dando a los espectadores la oportunidad de descubrir muchas curiosidades y detalles sobre los dinosaurios, cuáles eran sus hábitos, su forma de vida, sus peculiaridades… Por ejemplo, resulta muy refrescante que se muestre cómo podían tener diferentes colores, plumas, escamas… en vez de limitarse a los distintos tonos de verde y al aspecto reptil con los que se les suele representar. 

Sin embargo, la película naufraga al formular todo eso en una trama mínimamente entretenida e interesante.

A pesar de contar con el guionista John Collee (Happy Feet), la historia se reduce a una serie de situaciones tópicas, con unos personajes infantilizados al máximo y un sentido del humor bastante ramplón. Es por eso que la película seguramente fascinará a los más pequeños por sus portentosas imágenes, pero a los adultos que los acompañen se les harán eternos los 87 minutos de viaje de estos dinosaurios algo cargantes.

 

Federico Alba

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