Público recomendado: Adultos
Tres cortos —Kan, el trueno, Punto muerto y Los últimos días—, dos series televisivas —Los simuladores y Hermanos y detectives— y dos largometrajes —El fondo del mar y Tiempo de valientes — han convertido al bonaerense Damián Szifron en uno de los cineastas argentinos con más proyección internacional y de futuro.
Ahora confirma sus muchas cualidades en Relatos salvajes, el filme argentino más taquillero de la historia, que representa a su país de cara al Oscar a la mejor película en lengua no inglesa y al Goya a la mejor película iberoamericana.
Se trata de una colección de seis cortos macabros y antisistema, independientes entre sí, pero todos ellos protagonizados por personas más o menos normales que reaccionan muy violentamente ante las diversas iniquidades y desigualdades que padecen. El primero, Pasternak, se desarrolla dentro de un avión en pleno vuelo, cuyos tripulantes y pasajeros descubren que le une un singular nexo. En Las ratas se describe una venganza brutal. Una descontrolada discusión entre dos conductores es el tema de El más fuerte. Por su parte, Bombita lo protagoniza un artificiero que se harta de que la grúa municipal se lleve injustamente su coche una y otra vez. En La propuesta, un rico empresario echa una mano a su hijo, que acaba de atropellar a alguien. Y, finalmente, Hasta que la muerte nos separe describe una accidentada comida tras un boda judía, que se sale de madre cuando la novia hace un doloroso descubrimiento.
Con razón, muchos han señalado la película Un día de furia (1993), de Joel Schumacher, y las pinturas negras y bélicas de Goya como claros referentes de estos Relatos salvajes, pues comparten un oscuro tono cómico, casi siempre cruel y a veces truculento y obsceno. A través de él, Szifrón lanza con descaro lúcidas críticas al feroz individualismo dominante en las sociedades desarrolladas y al consiguiente envilecimiento de las relaciones humanas. Y advierte también de un peligro real: que muchos ciudadanos en principio responsables se harten de las injusticias, pierdan el control de sí mismos, se dejen llevar por los instintos más animales y crucen la delgada frontera entre la civilización y la barbarie.
En este sentido, el espíritu de muchos cineastas clásicos y modernos aficionados a la violencia catártica —el propio Schumacher, Sam Peckinpah, Arthur Penn, Sidney Lumet, Takeshi Kitano, Quentin Tarantino…— aletea por la vigorosa puesta en escena de Szifron, delimitada por una producción generosa, una planificación impactante y un ritmo inflexible, que mantiene agobiado al espectador en todo momento, mientra le permite disfrutar con sobreactuaciones memorables. Ciertamente, diversas zafiedades y un pesimismo desolador lastran la película; pero esos defectos se rebajan con humor cáustico, reflexiones inteligentes y una curiosa apuesta final por el amor y el perdón.
Jerónimo José Martín
Ficha técnica:
Director y guionista: Damián Szifron.
Intérpretes: Ricardo Darín (Simón), Oscar Martínez (Mauricio), Darío Grandinetti (Salgado), Rita Cortese (cocinera), Julieta Zylberberg (moza), Erica Rivas (Romina), Leonardo Sbaraglia (Diego), Oscar Martínez, Osmar Núñez, Nancy Dupláa, Germán de Silva, María Marull, Marcelo Pozzi, Diego Gentile, María Onetto.
Argentina y España, 2014
Duración: 122 min.
Género: Comedia negra