El jugador

El jugador 

Público recomendado: Adultos

Que el ser humano es insaciable se constata cotidianamente a pesar de los intentos estoicos de aquietar, adormecer, las pasiones para no desear demasiado.

 

 

Con todo, este torbellino gira desnortado cuando no aprendemos de nuestras vivencias y, como consecuencia, se agiganta nuestra sensibilidad que puede acabar por descoyuntarnos. Estos son los derroteros hacia los que se encamina el personaje de El jugador, del director británico Rupert Wyatt (El origen del planeta de los simios, El escapista…).

Erudito de Shakespeare y profesor de literatura,  Jim Bennett (Mark Wahlberg: The fighter, Los otros dos, Ted, Infiltrados…) es también un jugador compulsivo con grandes deudas de dinero prestado a un interés alto por varios mafiosos de la ciudad. Si no paga, sus trampas darán con sus huesos partidos en cualquier cuneta. La cuestión es quien lo hará primero. Entre los candidatos, está Frank (John Goodman:  Argo, Los Picapiedras, Barton Fink y El gran Lebowski, Monsters, Inc. y The Artist…), quien, aunque le acosa, intenta enderezarlo y le ridiculiza para que cambie de vida. Cuestión harto difícil, porque Jim vive adherido al dolor infantil del abandono de su padre por parte de su madre Roberta (Jessica Lange: ganadora de dos Oscar por Tootsie y Blue sky. Más filmes: Flores rotas, Big fish, El cartero siempre llama dos veces…), que compra amargamente el chantaje emocional de su hijo con grandes sumas de dinero, que éste dilapida en sus noches de juego.

En la coraza de Jim, hay un resquicio por el que va entrando Amy (Brie Larson: Las vidas de Grace, Aquí y ahora, Rampart…), para el profesor su mujer alumna y con un inmenso potencial para triunfar en literatura. Ella es, en los estudios, la antítesis de Lamar, un afroamericano, contrario a supeditar su libertad a quienes le encaminan a estrella del baloncesto, deporte para el que tiene dotes espectaculares. A pesar de ser uno de sus peores alumnos, Jim valora de aquel que ejercite su libertad a contracorriente.

El jugador nos habla de ser protagonista de la vida propia, de seguir la vocación para la que uno cree estar llamado y de apostar por ella hasta morir en el intento, que es lo que persigue abiertamente el protagonista. En este sentido, el final de la cinta juega con naipes marcados.

Con todo, la propuesta de Rupert Wyatt es aceptable, porque destaca cuestiones neurálgicas como el ejercicio de la iniciativa personal, el hecho de ponerse en juego y no dejarse diluir en la masa, tan propio de nuestra época. Jim Bennett espolea a sus alumnos para actuar así, pero su opción contradice su discurso, porque descarta encarar sus traumas infantiles, raíz de su proceder compulsivo que le conduce a asumir posiciones propias de un romanticismo trasnochado, aunque se nos presente con visceralidad estética.

Con El jugador, también nos encontrarnos nuevamente con Jessica Lange, fascinante en su rostro cincelado por la edad, John Goodman y un Mark Wahlberg –también productor- con tablas para la interpretación, al que sugerimos que se prodigue más en este tipo de papeles y que deje aparcados por un tiempo esas películas clónicas de acción en las que habitualmente se embarca.

Enrique Chuvieco

 

Título original: The gambler. País: USA.

Dirección: Rupert Wyatt.

Interpretación: Mark Wahlberg (Jim Bennett), , Jessica Lange (Roberta), Michel K. Williams (Neville), John Goodman (Frank).

Duración: 111 min.

Género: Drama.

 

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver
Privacidad