Messi

Messi 

Público recomendado: Jóvenes

Messi cada vez que acude a su cita con el gol repite mecánicamente el mismo gesto: alza sus brazos al cielo, a veces de forma inmóvil, otras desquitado para dedicárselo a su abuela. No la ha olvidado. Ella, además de ocupar ese lugar privilegiado desde el que educar y acompañar a su nieto, fue quién introdujo a Lionel en el mundo de fútbol.

La rumorología que circula en torno a la enigmática figura de uno de los mejores jugadores de la historia es cuantiosa. Su carácter introvertido y silencioso ha dificultado a lo largo de estos años conocerle abiertamente en profundidad. Acceder a él es privilegio de pocos y arduo para las mayorías. Para esto ha llegado Alex de la Iglesia y Jorge Valdano. Director y guionista han trazado un documental que da a conocer a Leo Messi a través de una combinación entre la ficción, material de archivo y un amplio elenco de personas que han formado parte de la existencia del futbolista.

Se trata de un documental sobre su vida futbolística aunque es imposible que ápices de la construcción de su vida personal acaben por filtrarse. Profesores del colegio, amigos  de la infancia, entrenadores, compañeros, incluso Valdano y el médico con el que trató su problema hormonal se sientan a cenar para conversar y ahondar en entender conjuntamente mejor como es Leo Messi. En algunos momentos el documental es lento ya que quizás se desvía de lo esencial en favor de lo anecdótico. Cierto es que no desechamos nada de los personajes de máximo interés, de estos nos interesa todo.

Así conocemos como era Lionel de pequeño, en las clases, en el trato con sus amigos y su familia y uno de los aspectos más importantes, como vivió el tratamiento hormonal que le ayudó a crecer. El proceso médico es uno de los momentos más emotivos. Enternece ver como el que ahora es crack mundial, entonces vivía en silencio un periodo que mantuvo expectante a toda la familia. Ni el chaval ni sus padres se amilanaron. Percibían que un ideal podía hacerse real y por ello trabajaron. Todo ello en un recorrido de  noventa y tres minutos que se deja pocas cosas fuera. No se exime la dureza de los primeros tiempos en Barcelona cuando su fichaje estaba en el aire y encontraba en un cómputo global más escépticos que apoyos favorables.

Poco espacio para la crítica. Pinceladas de sus dificultades con hacienda o la convulsión que durante algún tiempo suponía para el rosarino las convocatorias con su selección, “Messi” es para la muchedumbre que le estima y venera. Para prosélitos y simpatizantes. Incluso para uno como yo, que aunque rendido ante su juego, siempre le he mirado con reticencia por no entenderle bien. Ahora, al menos, comprendo un poco más.

Christian Serrano

 

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