Albert Nobbs

Albert Nobbs 

Público recomendado: Adultos

 Cándido, honesto, bondadoso rayando la simpleza, epílogo de su inexperiencia, Albert Nobbs (Glenn Close) no está exento de claroscuros como cualquier mortal. Pero su estatura humana queda reducida por la inclusión de los argumentos “razonables” e ideológicos del “señor” Moore y la crítica a “posturas” cristianas que ha introducido el guión de, entre otras, la propia Close, y ha firmado con su dirección Rodrigo García (Cosas que diría con sólo mirarla y Mother and Child. En televisión, Los Soprano, SixFee Under y Carnivàle), hijo del escritor Gabriel García Márquez.

Los tiempos que corren refrendan sin subterfugios la apuesta por la elección de la identidad  sexual como única medida, aunque haya que zarandear situaciones hasta llegar al absurdo (los últimos quince minutos del filme son un torbellino de imposturas) que, en cualquier, caso no deslucen el descomunal trabajo de Glenn Close, que con cerca de 40 películas en su haber, se bate por el Óscar a la mejor actriz junto con la otra gran señora de la escena: Meryl Streep y su Dama de hierro.

En la Irlanda de 1860, Albert Nobbs esconde su condición femenina en la atildada y eficaz de un discreto empleado del hotel Morrison de la señora Baker (Pauline Collins). El servicio lo completan otros camareros y criadas (no entendemos qué lleva a Nobbs a continuar en su piel masculina, máxime al estar una mujer al frente del servicio, además de la propia dueña). Entre los personajes de mayor o menor alcurnia en la que se esconde la bajeza humana (entre ellos el vizconde Yarrell, encarnado en un papel mínimo por Rhiss-Meyer) aparece el aprendiz de calderero Sean (Mark Willians), quien seduce a la criada Hellen (Mia Wasikowska), por la que Nobbs siente un afecto particular del que comienza a ser consciente en la relación con el pintor Moore (¿mujer u hombre?).

Contradice el vivencial miedo exacerbado de Nobbs, la tranquilidad y asertividad del pintor, quien descubre su personalidad al camarero al tiempo que le anima a “salir del armario” y buscarse a sí mismo. Cuando los cerca de 120 minutos del metraje van llegando a su fin, intervendrá nuevamente el pintor –le harán intervenir los guionistas del filme- para salvar la situación en la que una “maternidad en pecado” ha devenido en la esclavitud impuesta por la “cristiana” señora Baker a la comisionista del “delito”. Por supuesto, sólo a ella, sin condena para el que la indujo a tal “monstruosidad”. 

De la sucesión de hechos habituales en los que Nobbs puja por intentar cristalizar sus ilusiones (comprar un local para establecer un estanco con sus ahorros minuciosamente reunidos) y acoger sin condiciones las consecuencias de una debilidad inducida, pasamos al desbocarse en los últimos minutos del filme para resultar un final panfletario muy al gusto de las posiciones homosexuales hoy en boga. Unimos a esto el revolcón obsceno a la religiosidad católica  anteriormente aludido.

La trampa es burda y, aparentemente menos corrosiva, porque la Close se alza portentosamente en casi todo el metraje de Albert Nobbs y, cuando menos, la privan de intervenir en tan patético final, pero ahí queda el “happy end” políticamente correcto. Con todo, ella engrandece el filme como un gigante de la escena (también realiza este papel en teatros de Londres desde 1980), restañando los “tempos” bajos del metraje de la versión cinematográfica del libro del aristócrata irlandés George Moore (1852-1933).

En este magnífico personaje –suficiente para ir a ver Albert Nobbs– cuenta también, la dirección de Rodrigo García sobre un plantel interpretativo que está convincente en un segundo plano de La Close, pero a cuya labor directiva responsabilizamos también del embrollado y chocarrero final.

Subrayar, además, que la intimidad desplegada por los personajes es muy “british”, con lo que las razones, malestares, desencantos y motivaciones profundas están ausentes: algo tan natural pero que resulta actualmente “artificial” de verbalizar y del que viene obviado por buena parte del cine actual  y de la cultura moderna en general, como es el sentido, el para qué y el porqué del vivir.

Así, del candor de Nobbs nos quedamos también sin conocer sus motivaciones.

Quique Chuvieco

Ficha Ténica:

 

Dirección: Rodrigo García.

Interpretación: Glenn Close (Albert Nobbs), Mia Wasikowska (Helen), Aaron Johnson (Joe), Jonathan Rhys (Yarrell), Brendan Gleeson (Dr. Holloran), Mark Williams (Sean),  Jane Mcteer (Hubert), Paulina Collins (Sra. Baker), Brenda Fricker (Polly).

Duración: 113 min.

Género: Drama

 

 

 

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