Antonio Vega. Tu voz entre otras mil

Antonio Vega. Tu voz entre otras mil 

Público recomendado: Jóvenes y adultos

No hay que ser una superfan de los Nacha ni del propio Vega para haber vibrado (o haberse aburrido hasta la saciedad) con algunas de sus canciones. Pocos artistas han logrado canciones que se independizan tanto de su creador, que se separan tanto, que hasta el propio autor se cansa de ellas, de ese objeto que una vez fue suyo y que ahora es más de la gente que de sí mismo y que la gente le obliga, una y otra vez, a cantarla.

 

 

Pero antes que el documental, ha llegado la polémica. La familia de Antonio Vega se ha pronunciado sobre el carácter oscuro del documental; oscuro en cuanto que carga las tintas sobre las adicciones de Antonio Vega, especialmente y sobre todo, a las drogas. Pero la cinta, vista desde fuera, no pierde nunca el equilibrio ni el buen hacer. La mirada de la directora es muy limpia, transparente, busca al personaje y nos ofrece lo que ha encontrado.

Gracias a un padre de  seis hijos que lo filmaba casi todo, tenemos un buen minutaje de escenas íntimas de la familia; y la familia ha sido una de las claves de la vida de Antonio: una madre incondicional, preocupada por los caminos del rock (o de la farándula) en los que se metía su hijo en los años de la movida; sus hermanas, su propio hermano Carlos, los dos grandes amores de su vida… Antonio fue un verdadero apasionado de la vida, un hombre que se medía así mismo con el universo, con el cosmos, y que fue, en muchas ocasiones, como todo ser humano, derrotado por las fuerzas a las que no se supo medir, especialmente las drogas. Y es que estas, guste o no, son una parte esencial del personaje, aunque no muriera de sobredosis, como hemos creído ingenuamente alguno, sino de un cáncer que le atenazó durante muchos meses.

El documental es de factura limpia, austera, lo cual es muy de agradecer; las alusiones al contexto político son precisas, mínimas, suficientes; atiende al lado humano de personaje, a su faceta creativa, sus aspiraciones, sus miedos, sus luchas, con sus logros y sus derrotas, y también con su bajada al infierno… Buena idea de Paloma Concejero es la de combinar el material inédito de imágenes familiares, las entrevistas y los conciertos, con unas animaciones por ordenador de alto contenido simbólico, quizá en la estela de Hawl (Rob Epstein, Jeffrey Friedman 2010), pero no tan agresivas. El papel de la directora, que elige, deliberadamente, dar todo el espacio a su protagonista, optando por una sencilla línea argumental cronológica, sin pretender molestar ni confundir, recuerda a documentales clásicos de gran altura como el George Harrison: Living in the material world (Scorsese, 2011).

Pablo Gutiérrez Carreras

 

 

Ficha técnica:

España, 2014

Dirección y guión: Paloma Concejero

Duración: 123 min.

Género: Documental.

 

 

 

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