Crítica
Público recomendado: +12
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Difícilmente abordables resultan propuestas como April, de Dea Kulumbegashvili, una obra que se instala en la memoria individual y colectiva como una experiencia dramática tan exigente como el aborto. La directora georgiana no ahorra tensión en su retrato íntimo, firme y visualmente hipnótico, un grito contra la injusticia invisibilizada. El film nos introduce en la vida de Nina, una obstetra inserta en la Georgia rural que mantiene en secreto la práctica de abortos, entonces prohibidos por una ley que la enfrenta tanto a la norma como a una sociedad tradicional que la condena. La historia nace de un caso trágico: la muerte de un recién nacido, lo cual provoca una investigación que pone en tela de juicio los mismos principios de la protagonista.
El estilo de Kulumbegashvili en April es sobrio, sosegado y del todo inquietante, con un dominio absoluto de la puesta en escena, alimentado por planos fijos que invitan a la contemplación y atmósferas opresivas que encarnan la tragedia. La cámara se mueve entre el respeto y la determinación por mostrar los pequeños detalles que nacen de la aspereza rural, lo implacable de las personas y la soledad que corroe paulatinamente la vida de Nina. Toda la escritura es contenida e intencionadamente austera, pretende dejar al espectador a solas con los personajes a través de diálogos, gestos y silencios que lo dicen todo. El guion opta por complementar lo obvio con un simbolismo natural que inevitablemente arrastra a la reflexión existencial sobre vida y muerte o libertad y esclavitud.
Si bien no es su principal esencia, April abraza de manera lógica el debate moral sobre el aborto. Partiendo de una perspectiva antropológica cristiana, no se puede sino condenar rotundamente cualquier atisbo de normalización o justificación de dicha práctica en la película. Sin embargo, esta actúa más bien como espejo de lo crudo de una realidad tan compleja como la condición humana en un contexto muy conservador. La cinta no enfrenta el ideal moral católico con la apología del aborto, sino que presenta la difícil tensión entre el don sagrado de la vida y una sociedad que, a su vez, margina y demoniza a las mujeres que lo hacen posible. La protagonista es esa figura trágica que muestra una faz esperanzadora y compasiva incluso a través de actos inmorales; no es una mártir, sino una invitación a la acogida en situaciones de gran adversidad.
Respecto a la explicitud en ciertas escenas, quede claro que April muestra con realismo el sexo y la violencia, eso sí, sin evitar la brutalidad de algunos momentos incómodos. Cada instancia goza de enorme sentido narrativo que empuja a la reflexión social y existencial.
Gabriel Sales
https://www.youtube.com/watch?v=BperUoucBmg&ab_channel=Cinemaldito[/embedyt]