Aventura en la isla

Crítica

Público recomendado: todos los públicos

Nada desdeñables son películas como Aventura en la isla que, sin una desbordante pretenciosidad, buscan alegrar el día a los más pequeños. Es más, algunas de estas consiguen quedarse en el imaginario no gracias a sus desorbitados presupuestos, sino por la honestidad de su mirada. En esta ocasión, nos encontramos con cine familiar del sabroso, lejos de ser reseñable en términos narrativos, pero igualmente interesante gracias a una historia auténtica, reflexiva y luminosa.

Un filme que precisamente nace del tándem Ann-Marie Schmidt y Brian Schmidt, directores y guionistas que, además, completan el podio poniendo de protagonistas a sus propias hijas. Esto dota a la cinta de una transparencia inaudita y a la puesta en escena de una enorme química. Sumemos la preciosa y natural ambientación de la costa californiana.

Aventura en la isla nos pone frente a estas tres hermanas pequeñas, arrastradas por una corriente marina y atrapadas en una isla deshabitada. La premisa es, cuanto menos, sencilla: tendrán que enfrentar los peligros de la naturaleza a través de la unión fraterna.

Como he señalado antes, uno de los aciertos más característicos de la cinta infantil es haberla desarrollado sin efectos de artificio ni malabares técnicos. Es por ello una apuesta sincera y realista donde la cámara actúa como testigo próximo a lo que sucede, y captura la belleza de estos inocentes personajes en medio de la inconmensurable hermosura del entorno. Por ello, el guion se elabora en base a esa elementalidad, humana y natural, donde las niñas habrán de pasar de la vulnerabilidad a la fortaleza frente a la tribulación.

Aplicando un filtro antropológico, podemos ver cómo Aventura en la isla paraboliza con la fraternidad y la esperanza. La isla encarna un mundo lleno de adversidades y oportunidades para crecer; es un espacio peligroso que solo puede ser vivido en la confianza mutua. No es difícil ver en la película cómo la encantadora odisea de las pequeñas trata de un viaje madurativo. Está claro que la cinta no explicita un fondo religioso, pero sí podemos ver fácilmente la urgencia de dar la mano al prójimo en tiempos de individualismo, y abrazar la fe ante la oscura incertidumbre.

Aventura en la isla es más propicia que excelente, una propuesta honesta, sencilla y rebosante de luz. Una pieza para ver con hijos, interesante para debatir en un entorno pedagógico.

Gabriel Sales

https://www.youtube.com/watch?v=eyIHFny3fmM&ab_channel=PremiumCine

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