Público recomendado: Adultos
Noruega, en la actualidad. Anna (Noomi Rapace) y su hijo de ocho años, Anders (Vetle Qvenild Werring), intentan huir del violento padre del chaval, por lo que se mudan a un nuevo apartamento cuya dirección sólo conocen ellos dos, sus agentes de los servicios sociales (Stig R. Amdam y Maria Bock) y Helge (Kristoffer Joner), un hombre solitario que se ha hecho amigo de Anna.
Aterrada por si su ex marido los encuentra, la histérica mujer compra un intercomunicador para bebés con el fin de tener controlado a Anders mientras duerme. Hasta que un día, unos extraños ruidos empiezan a oírse por el intercomunicador, como si alguien estuviera asesinando a un niño… A través de unas rigurosas interpretaciones, de la inquietante música del español Fernando Velázquez y de una tensísima puesta en escena, el noruego Pål Sletaune (“El cartero entra sin llamar”, “Next Door”) logra crear una malsana atmósfera de terror, cercana a la de los recientes thrillers policíacos escandinavos, con la saga “Millenium” como punta de lanza. Sin embargo, la trama se le va de las manos a Sletaune por sobrecargarla de un confuso psicologismo, con difusos ribetes sobrenaturales, que retuerce demasiado su acercamiento a la maternidad y la filiación obsesivas.
El sangriento desenlace lleva al extremo esa discutible opción, generando en el espectador una profunda decepción, pues, en realidad, se cuestiona la propia veracidad de todo lo narrado hasta ese momento. Un fallido ejercicio de estilo, por tanto, brillante por fuera, pero caótico por dentro.
Jerónimo José Martín
Ficha técnica:
Dirección y guión: Pål Sletaune
Noruega, Alemania y Suecia, 2011
Duración: 96 min.
Género: Thriller, terror
Interpretación: Noomi Rapace (Anna), Kristoffer Joner(Helge), Vetle Qvenild Werring (Anders), Stig R. Amdam (Ole), Maria Bock (Grete).