Público recomenadado: Jóvenes
Bajo la misma estrella es como un “tsunami de vida” que conforme ves que se acerca va arrastrando todo tu mundo interior e invitándote a tomar conciencia de donde estás y quién eres. Aunque con momentos irregulares y sensibleros consigue no caer en la ñoñería y ser una propuesta notable y con cierta hondura.
La película lleva recaudados más de 200 millones de dólares en todo el mundo y parece querer seguir arrancando lágrimas a su paso. Cuenta la historia de amor de dos jóvenes adolescentes enfermos de cáncer. Este imprevisto encuentro en un grupo episcopaliano de enfermos terminales, les abrirá la posibilidad de vivir con una intensidad nueva y poderosa su particular realidad. Hazel Grace (Shailene Woodley) tiene 17 años y aunque padece cáncer de pulmón, le encanta leer; últimamente solo lee el mismo libro una y otra vez: Un dolor imperial, de Peter Van Houten (Williem Dafoe). Por otro lado está Gus Waters (Angel Elgort), con 18 años cuyo cáncer ya le ha costado una pierna.
Técnicamente hablando la película presenta una estructura poco definida especialmente en la segunda mitad de la película, donde pierde en ocasiones el ritmo. Sin embargo, la aparición de un escritor peculiar, Peter Van Houten (Williem Dafoe), ayuda a recuperar dicha pérdida de ritmo, otorgando realismo y alejando la película de un producto “pasteloso” propio de lo que sería una mala adaptación de alguna novela de Nicholas Sparks (lo que suele ser frecuente, salvo con El Diario de Noah, por ejemplo). En este caso la película está basada en la novela juvenil Bajo la misma estrella, del estadounidense John Green. Son pocas las películas de este género que consiguen equilibrar la parte romántica con la realista; se tiende a un exceso de emotividad que empalaga la historia (Cuando te encuentre), generando películas sensibleras y fácilmente olvidables. Bajo tu misma estrella no es una de ellas. Si no que pertenece a ese bello y escaso grupo de películas que proponen una historia de amor desde unas circunstancias críticas que llevan al límite a sus personajes. La característica principal de este grupo es que los personajes no terminan determinados por las circunstancias sino que recuperan el protagonismo ante ellas. Hablamos de películas como Todos los días de mi vida, Maktub, Mi vida sin mí, El aceite de Lorenzo o cercanas aunque menos profundas pero interesantes también como Ahora o nunca o 50 primeras citas. Todas ellas tienen claro que descuidar el protagonismo de los personajes lleva a descuidar sus acciones, generando un guión melífluo e inconsistente. Por lo tanto, una película es “pastelosa” no por un problema de exceso de emoción sino por una falta de protagonismo, por un miedo a afrontar las circunstancias de las que nace todo personaje. Bajo tu misma estrella no es una de ellas, posee un guión, aunque no redondo, lleno de giros bellamente construidos y de secuencias muy notables que están al servicio de este protagonismo que pretende mejorarlo todo.
Bajo la misma estrella presenta una temática de fondo que otorga una hondura a la historia inusual en este tipo de propuestas. Hablamos de temas como: la capacidad de sacrificio y renuncia por el bien del otro (abnegación), la posibilidad de hacer un “trabajo”/camino para afrontar el dolor (que coincide con aprender a vivir), la certeza de que el sentido de la vida nace ante un tú (de quien me enamoro), la importancia de los vínculos familiares o la existencia de deseos y exigencias de infinito que afloran con fuerza ante la proximidad de la muerte. Aunque episcopaliana, la presencia cristiana en la película resulta algo esquemática pero al tratar situaciones “límite” brota el interés religioso del que todo cristiano tiene (o debería tener) experiencia. Fundamental resaltar la secuencia donde la madre (una fantástica Laura Dern) muestra a su hija, que su amor por ella (y por la vida) no lo limita la posible muerte física de su propia hija; a pesar del enorme dolor que le genera tan solo pensarlo… Son pocas las películas en donde los personajes secundarios hacen un trabajo adulto de este nivel. En este sentido, la película es también un grito de esperanza y libertad. Interesante (aunque algo confuso) también es el camino que hace el escritor ante esta joven pareja. Una pareja que no solo contagia compasión y tristeza por estar enfermos sino que iluminan a los demás con su forma de vivir. Irradian protagonismo… Porque el deseo de amar eternamente es infinito, y dicho deseo, el mismo que pudiera tener Ana Frank, está llamado a descansar en algún lugar que no sea el vacío… aunque sea bajo la misma estrella. Y esto es, más allá de religiones, profundamente religioso. O como se dirían Hazel y Gus para expresar ese para siempre: ¿vale?
Bajo la misma estrella es un abrazo a la vida y a la posibilidad de vivirla bajo cualquier circunstancia. La película es un claro homenaje al amor de pareja, capaz de sacrificio y renuncia por el bien del otro pero también es un canto a la familia, aunque esté menos desarrollado. Estamos pues ante una propuesta audaz, hija de su época y algo irregular e inestable pero profunda y nada superficial.
Carlos Aguilera Albesa
Ficha técnica:
Director: Josh Boone.
Intérpretes: Shailenne Woodley, Ansel Elgort, Nat Wolf, Laura Dern, Sam Trammell, Willem Dafoe, Mike Birbiglia, Lotte Verbeek, Ana De la Cruz, Randy Kovitz.
Guión: Scott Neustadter y Michael H. Weber; basado en la novela Bajo la misma estrella, de John Green.
Nacionalidad: EE.UU.
Año:2014.
Género: Melodrama.
Duración: 126 min.