Crítica
Público recomendado: +7
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Existen muchos documentales sobre cine, pero no es muy habitual que estos pongan el foco en el mundo del cortometraje. Por lo general, el corto es una disciplina que usan los jóvenes aspirantes a cineastas como banco de prácticas. Es por ello que el público al que llega suele ser muy minoritario, y no recibe demasiada atención por parte de los medios.
Así pues, Érase una vez en Rivollywood cubre un espacio poco transitado por el documental, centrándose en un movimiento de cortometrajistas que surgió a principios del presente siglo.
Érase una vez en Rivollywood cuenta la historia real de unos jóvenes apasionados por el cine de la localidad madrileña de Rivas-Vaciamadrid. En los primeros años de la década del 2000, y ante la imposibilidad de entrar en la industria española, deciden producir con sus propios (y muy escasos medios) cortometrajes en las calles de su ciudad. Estos cortos se grababan gracias a que por aquella época empezaron a ser accesibles las cámaras digitales mini DV, que si bien no ofrecían una gran calidad de imagen, resultaban compactas y baratas. La falta de medios la intentaban cubrir con ilusión y mucho esfuerzo. Al mismo tiempo, este grupo de aficionados se turnaban para los distintos roles de la experiencia cinematográficos: guionistas, directores, directores de fotografía, etc.
Todo esto se nos cuenta a través de entrevistas con los protagonistas de la historia, pero también con mucho material de archivo, tanto de los cortos terminados como de los propios rodajes.
Inevitablemente, el documental resulta algo episódico, basando buena parte de su interés en las múltiples y divertidas anécdotas que los cortometrajistas vivieron durante sus andanzas, ya que no tenían ni siquiera permisos para grabar en las calles, lo que da pie a muchas situaciones delirantes. La corta duración de poco más de una hora ayuda a que la historia se siga con agrado y no se haga larga.
La mirada del documental es principalmente nostálgica y cariñosa, sin entrar demasiado en posibles confrontaciones. Érase una vez en Rivollywood pretende ser un homenaje a estos jóvenes atrevidos, y una celebración del amor al cine que les llevó a lanzarse a las calles de Rivas con sus cámaras.
Federico Alba