Público recomendado: Jóvenes y Adultos
Bienvenidos al fin del mundo constituye la tercera parte de la denominada “trilogía del Cornetto”, compuesta por las comedias británicas que cuentan con Edgar Wright como realizador, escritas por este último y Simon Pegg y protagonizadas por Pegg y Nick Frost. Las entregas anteriores fueron Zombies Party (Una noche de muerte) (2004) y Arma Fatal (2007). Cada una de ellas presenta un argumento independiente en el que el humor se entremezcla con un género distinto (zombies, acción y ciencia ficción) y cuyo nexo común es la aparición de un sabor particular de helado Cornetto (fresa, vainilla y chocolate y menta con chocolate, respectivamente) en algún momento del metraje.
En esta ocasión Pegg interpreta a Gary King, un alcohólico al borde de la sociopatía que decide reunir a sus amigos del instituto para replantearles un reto que no lograron en el pasado: Gary, Andy (Frost), Oliver (Martin Freeman), Steven (Paddy Considine) y Peter (Eddie Marsan) deberán completar, veinte años después, una épica maratón de bebida y desenfreno por los doce pubs de Newton Heaven en una sola noche. Aunque Gary encuentra bastantes reticencias en una pandilla en la que todos, a diferencia de él, se han convertido en adultos convencionales y acomodados, el antiguo “chico popular” con mucha cara y mucha labia convence de nuevo a cada uno de ellos para que le acompañen en el desafío nocturno. No obstante, la reunión de amigos y la premisa realista de la película se desmoronan cuando el grupo descubre que su ciudad natal ha sido invadida y abducida por entes robóticos que simulan ser ciudadanos comunes. La mayoría de ellos desea abortar el plan, pero Gary insiste en continuar con el tour. Descubrirán entonces que su periplo forma parte de un complot más grande: el destino de la humanidad está en sus manos y es lo que verdaderamente les atañe esa noche.
El elenco de actores encaja a la perfección con un guión que sigue la línea de mezcolanza de caos, exageración y humor negro asociada al tándem Wright- Pegg y reconocible también en sus colaboraciones anteriores. Así, el argumento está caracterizado por la extravagancia de la mayoría de sus giros y la desmesurada aparición de elementos de ciencia-ficción en lo que puede considerarse una auténtica parodia del género.
No obstante, cabe destacar que tal despliegue de humor y efectos especiales están puestos al servicio de la historia y de los personajes. El tema esencial de la cinta son las relaciones personales, más allá de las diferencias, de sus más y sus menos y del paso del tiempo. De este modo, conforme avanza la trama se desvela un proceso de redescubrimiento del valor de la amistad entre cinco adultos que fueron amigos en el pasado, pero que en el momento presente se muestran casi como desconocidos. Igualmente, se ofrecen contrapuntos dramáticos sobre los personajes principales a partir de las rencillas del pasado (Steven y Gary siguen compitiendo por quedarse con la hermana de Oliver, Sam y Andy alberga algunos resentimientos hacia Gary) y las frustraciones del presente. Ninguno de ellos –no solamente el disfuncional Gary- puede considerarse un adulto pleno y feliz, pero en esa extraña noche todo se trastorna y cambiarán muchas cosas.
El resultado final es una difícil combinación de fantasía y realismo con pretensiones cómicas que hará las delicias de los seguidores de lo que puede considerarse una trilogía de culto. No obstante, para un público menos específico la proliferación y falta de equilibrio de todo lo arriba mencionado puede resultar demasiado atroz, hasta el punto de considerarlo un film absurdo, molesto y demasiado largo (109 minutos).
Larissa I. López
Ficha técnica:
The World’s End (Reino Unido, 2013)
Dirección: Edgar Wright
Guion: Simon Pegg y Edgar Wright
Género: Comedia
Interpretación: Simon Pegg, Martin Freeman, Rosamund Pike, Nick Frost, Eddie Marsan, Paddy Considine