Público recomendado: Jóvenes
Blockbuster es una película que sorprende gratamente. A pesar de tener altibajos narrativos y técnicos, su director consigue momentos de una gran hondura que convierten las menos de dos horas de metraje en una digna inversión.
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Existen dos personajes que definen el alma de esta película. Uno es Paco, un octogenario actor español en la última etapa de su carrera, que parece necesitar aún el aplauso del público; aunque no a costa de interpretar cualquier papel. Quiere que lo que haga signifique algo. Algo valioso, que perdure. Y el otro personaje es Miguel, un joven e inexperto director de cine en el que se percibe una ilusión original y un “hambre” por vivir que les llevará a ambos a trabajar en un cortometraje de ciencia ficción. La relación que se da entre ambos llenará la película de grandes momentos tanto para un novato del vivir como para un anciano actor que tiembla ante el atardecer de sus días. Esta relación no solo define el alma de esta película sino también el de toda una generación. Este joven (Miguel) es, quizás, expresión de una generación blanda, inconsistente y meliflua, a la que parece que le faltan agallas para afrontar la realidad de la vida. Y esta falta de protagonismo ante la vida será la que se llenará con una relación inesperada (Paco). Entonces, por un lado tenemos el tema de cómo una relación favorece el protagonismo ante la vida pero por otro existe una reflexión interesante para el mundo de la interpretación: ¿qué es lo que sacia la vida de un actor? Es verdad que un actor se alimenta del escenario y de su público. Sin embargo, Paco parece dar un paso más justo cuando intuye que su vida se termina. ¿Dónde dejar descansar todas las exigencias de su interior, los anhelos y deseos no satisfechos si ya no puede actuar? ¿Cómo vivir la última etapa de la vida con una sonrisa no fingida? La relación entre Paco y Miguel generará en Paco una paternidad que le ampliará la mirada sobre el horizonte que tiene delante, sobre el escenario de la vida.
Esta película a pesar de tener un ritmo inestable que contagia la narración de un cierto aire amateur, presenta unos temas de fondo muy hondos y existenciales, que ya les gustaría a otras producciones técnica y visualmente impecables. Contiene secuencias con gran valor escatológico, por su simbología estética sobre la necesidad de que la vida no termine o sobre el paso a otra orilla donde se sacie esa sed profunda de aplauso; basta recordar esa escena en donde un actor (Jesús Guzmán) en silla de ruedas se dirige hacia el mar dejando en la arena las huellas de su existencia. La película está atravesada por una experiencia vital del propio director: la muerte trágica por cáncer de su padre. De hecho la forma en la que Paco resuelve sus últimos días expresa una postura clara ante la vida, ante la muerte. Es más, podría deducirse de sus actos una especie de grito para poder vivir libremente y sin frenos de ningún tipo los últimos días de la vida; un grito para que el sujeto sea quien decida. Y de ahí, el riesgo de la película. Existe la posibilidad de reducir la película a un reclamo eutanásico y de dejar a un lado la potencia que se oculta en la relación entre Miguel y Paco. Porque el trabajo que hacen ambos sirve de ejemplo para todos nosotros. Frente a la fatigosa realidad cotidiana o frente a la tragedia de la muerte de un ser querido, ¿quién nos permite afrontar la vida? Blockbuster nos da claves al respecto y de ahí su enorme valor. Siempre que decidamos gastar la energía en crecer en primera persona y no en reclamar a terceros que vivan por nosotros. Porque dime cómo creces cómo persona y te diré cómo crecerás como creador. Y si no crecemos ante lo que nos sucede, ante lo que tenemos delante de nuestras narices, arrastraremos una inmadurez existencial hasta los 80 años y más allá.
El director, Tirso Calero (Carne Cruda/2011 y en televisión: Amar en tiempos revueltos, Bandolera y Gran Reserva. El origen) parece optar por los diálogos para mostrar lo que les sucede a los personajes, dejando en un segundo plano la narración visual; lo que genera que las palabras chirríen a veces por su explicitud. Esta decisión junto a la utilización del blanco y negro acerca la película al género documental. Un documental sobre los grandes actores que por ser veteranos, se dejan a un lado como si ya no fueran útiles ni para la industria ni para las rentabilidades esperadas. Me uno a la reivindicación del enorme valor que existe en toda persona mayor y en la pérdida tan grande que implica para el mundo del cine no ser consciente de ello. ¿Cuál es la razón por la que Paco acepta el proyecto de Miguel frente a cualquier otro? ¿Son las motivaciones de Paco las mismas que las que un joven actor decide? El criterio que mueve a Paco pone de manifiesto una unidad entre el ser y el hacer; parece intuir que tiene mucho que enseñarle. De hecho hay un momento donde le dice a Miguel que le hubiera gustado tener un hijo como él. La relación entre ellos es clave y columna vertebral de la película, la sostiene hasta el punto de que mejora todo lo que se acerca a ellos. La transformación del resto de personajes, de esa generación de mandíbula blanda (como diría un maestro y amigo; y entre la cual me incluyo), sucede al entrar en relación con lo que ellos están viviendo. Paco les contagia esos “cojones por la vida”.
Hace pocas semanas tuve ocasión de asistir al preestreno de Blockbuster en Almería, en el cine Cervantes y tuvimos, tras la película, un momento de diálogo tanto con el director Tirso Calero como con el actor Fernando Esteso. Y pensando en cómo Paco descubre más allá del aplauso del público la posibilidad de esa paternidad en el escenario de la vida, le dije a Fernando que me parecía que Paco había hecho esta experiencia y que cómo veía él este tema. Fernando me habló con cierta dificultad de una soledad que invade a todo actor cuando no puede trabajar, porque pierde la oportunidad de expresarse; me dijo que él vive, lo entendamos o no, del aplauso del teatro y que respira gracias a su público. Me dijo que había tres grandes cosas en la vida: salud, dinero y amor; pero que él incluiría una cuarta, el trabajo. Me generó mucha ternura ver a un actor cómico de la talla de Fernando Esteso hablar sobre la soledad vital que experimenta como hombre cuando no puede actuar. Esa noche mostraba como una alegría recuperada por poder estar otra vez en un teatro presentando una película pero se intuía una tristeza de fondo, como si intuyera que esa incómoda soledad pudiera volver en cualquier momento. Blockbuster me evoca películas como El cuarteto(2012) dirigida por Dustin Hofman o La vida en rosa(2004), de Olivier Dahan en donde podemos ver que los dones artísticos de la vida (cantar, interpretar, escribir, crear,…) se nos dan no solo para entregarlos a los demás, sino también para hacer un trabajo con ellos. Porque no hay regalo más grande para un actor que ser fecundo verdaderamente.
Blockbuster nos dice que, al final, la vida se resume en si has tenido o no la dicha de encontrarte con personas que te hayan transmitido un protagonismo y un amor por la vida. La verdadera educación, la verdadera paternidad surge cuando se acoge una pregunta. Frente a una generación inmadura de fondo subyace algo: la vida no se afronta porque da miedo. Y porque da miedo cuesta encontrarle el gusto al vivir. Una generación, en la que este humilde crítico se incluye, que parece estar esperando a alguien que les devuelva el gusto por la vida, que afronte ese miedo por ellos. Alguien que les recuerde que vale la pena darse, que vale la pena entregarse. Pienso que en el momento en el que Paco capta esa intuición de pregunta en la mirada de Miguel nace ya un sentido por la vida. La verdadera paternidad, más allá de lo biológico, nace cuando se acoge una pregunta así. Y Miguel descubre, porque a parte de inexperto es sencillo, que con Paco se está haciendo un hombre. Blockbuster es una película profundamente esperanzadora sobre la muerte pero no solo la física sino la de toda una generación que ha perdido el gusto por la vida, que deambula de un sitio a otro, de un proyecto a otro, pero que vive separada afectivamente de la realidad porque le tiene miedo.
Porque tenerle miedo a la muerte es tenerle miedo a vivir. Blockbuster nos recuerda la figura sana de un anciano como posibilidad de recuperación de esa certeza perdida. Pero no cualquier anciano sino un anciano sabio que frente a la muerte (o la dificultad) opta por hacer memoria, y no reducir el valor de su persona a lo que se es o no capaz de hacer, sino que el valor de su persona radica en concebirse en relación con un “otro”. Frente a un concepto utilitarista de la vida, se presenta un concepto de la vida en relación a un tú que ayuda a definirse y a encontrarle sentido a la vida. De alguna forma Paco engendra a un nuevo Miguel, y Miguel se reconoce “hijo” en su relación con Paco. Una relación que les hace pertenecer y en esa pertenencia no tiene ningún poder ni el tiempo ni la muerte. Existe, pues, una forma de vivir donde la muerte no es un obstáculo sino la ocasión de que aflore lo esencial en la vida. Esta forma de entender al “otro” y la vida bebe de una tradición judeocristiana; al igual que el concepto de misión y sentido en la vida.
En la película, durante el rodaje del cortometraje, uno de los actores veteranos (Juan Guzmán) se salta el texto del guión en un momento dado, y comienza a narrar inesperadamente otro texto que resulta aún mejor que lo que estaba previsto. El director aunque inexperto no comete el error de cortar la secuencia sino que le da espacio al imprevisto y lo mira, lo observa, como esperando algo bello de él… Pues bien, más allá de las deficiencias técnicas comentadas, la película a poco que nos dejemos impactar por ella con sencillez, se cuela tan hondo que te alcanza y termina brotando un sentimiento de gratitud por lo que nos hace pensar y vivir. Suficiente semilla en un cineasta para seguirle la pista en sus próximas aventuras.
Carlos Aguilera Albesa
Ficha técnica:
Director y guionista: Tirso Calero.
Intérpretes: Manuel Zarzo, Adam Jezierski, Jesús Guzmán, Luis Valera, María José Alfonso, Fernando Esteso, Mirta Miller, Albert Forner, Santiago Romay, Beatriz Serén, Xúlio Abonjo, Ferran Gadea, Luis Zahera.
Nacionalidad: España.
Género: Drama.
Duración: 104 min.