Caníbal

Caníbal 

Público recomendado: Adultos

Matar y devorar a las víctimas sin remordimientos es un cometido harto difícil de explicar si no se cataloga de psicopatología extrema -para esto la sombra de Aníbal Lecter es demasiado alargada- y plantearlo como un viaje a recovecos oscuros de la naturaleza humana merecería más explicaciones que las ofrecidas por Manuel Martín Cuenca (La flaqueza del bolchevique, La mitad de Óscar, entre otras) en su último filme, Caníbal.

“Las maté porque las deseaba”, desvelará el prestigioso sastre Carlos a Nina cerca del final de la película a lo que ella responde: “¿Y por qué no me matas a mí? El también guionista Martín Cuenca intenta apuntalar las razones de su introvertido y salvaje personaje principal, señalando al amor como razón para no consumar un nuevo crimen. Amor y deseo se contraponen, así. Un breve apunte para lo que debiera haber tenido más amplío recorrido, máxime cuando había 117 minutos para abordar esta temática.

La acción se sitúa en Granada. Carlos (Antonio de la Torre, Grupo 7, La chispa de la vida, Lope, Balada triste de trompeta, Gordos, La isla interior, Azul oscuro casi negro…) es un afamado modisto que se trasforma en determinadas ocasiones en un asesino frío que, tras matar a mujeres jóvenes, las desnuda y trocea para luego comérselas (agradecemos al director las elipsis en estos menesteres). Un día conoce a Nina (Olimpia Melinte, actriz rumana) y su inocencia y sencillez despiertan en el sastre el sentimiento del amor, por el que se cuestionará la moralidad de sus actos.

Antes de este encuentro salvador, Carlos actúa con absoluta frialdad y precisión para acabar y fagocitar a sus víctimas femeninas, y asesinar a sus acompañantes. Desconocemos los motivos de comportamiento tan  brutal, de quien es, además de un apasionado por su profesión, amante de la música, cofrade y católico practicante. Martín Cuenca y Alejandro Hernández, sus creadores, construyen su personaje en el más rocoso hermetismo.

Éste se confunde con el paisaje en tomas panorámicas, en el que los hombres parecen diluirse en una naturaleza grandiosa que tiene sus propias leyes inexorables para las cuales nada tiene que decir la libertad humana. El contrapunto son las calles empedradas del casco viejo granadino donde tiene lugar la acción: poblado de gente apacible, procesiones y vida solitaria y tradicional.

Y también rutinaria, la que nos muestra el realizador Martín Cuenca de los escasos personajes, que ralentiza la cinta por un guión que huye de entrar a fondo en los desequilibrios que aquejan al antropófago modisto, a pesar de las intenciones expresadas por el director de ahondar “en el perdón” como “única fuente posible que podría redimir el mal, pues va más allá del amor”.

A pesar de ellas y del hierático papel de Antonio de la Torre, del agradable descubrimiento del desdoble de papeles de la rumana Olimpia Melinte, Caníbal resulta sólo una leve aproximación del descenso a los infiernos.

Enrique Chuvieco

 

Ficha técnica:

 

España 2013

Dirección: Manuel Martín Cuenca.

Interpretación: Antonio dela Torre(Carlos), Olimpia Melinte (Nina), Alfonsa Rosso

Género: Thriller

Duración: 117 minutos

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