Crítica
Público recomendado: +16
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Seguimos asistiendo a vueltas de tuerca de grandes clásicos, que no están mal si la película está correctamente hecha y las actuaciones aprueban. Hoy toca La jungla de cristal, la manga saga empezada por John McTiernan en 1988 con un Bruce Willis en pleno estado de gracia. Cleaner nos propone algo muy similar pero con cambios agradecidos.
Un grupo de activistas toma el control de la gala anual de una empresa energética en Londres y secuestra a los 300 asistentes para denunciar la corrupción de los anfitriones. Todo se complica cuando las discrepancias entre los extremistas y su líder (Clive Owen) amenazan con el asesinato de todos los presentes. Suspendida a 50 pisos de altura en el exterior del edificio, una exsoldado convertida en limpiadora de ventanas (Daisy Ridley) será la única que podrá rescatarlos a todos. Incluido a su hermano.
Martin Campbell tuvo hace poco un pequeño tropiezo en su carrera con Ángeles del desierto (2024), no por mala, sino porque se notaba mucho la falta de presupuesto y los pocos medios. Ahora, tomando nota de los errores, vuelve con Cleaner, a la que también se notan pocos recursos pero mucho mejor aprovechados y actuaciones más convincentes. Lleva el principal peso del metraje Daisy Ridley, especialmente famosa tras protagonizar varias películas de la saga Star Wars, y demuestra solidez interpretativa en pantalla para un trabajo muy físico y esforzado. La acompañan bien Matthew Tuck como el hermano muy friki con autismo, Taz Skylar como terrorista desequilibrado y Ruth Gemmell como una experimentada e inteligente superintendente. Una pena el poco aprovechamiento de Clive Owen, quien retoma el papel de villano desde que hiciera de uno en la saga Bourne.
Campbell se luce especialmente es en las tomas externas, donde tiene lugar gran parte de la película, algunas pudiendo provocar vértigo si se ven en pantalla grande. Se agradecen los toques humorísticos del comienzo para dejar claro que la cosa no tiene que ser tomada muy en serio, así como la pulla por las ridículas cantidades que a veces se dan en las bajas por maternidad.
Dada la trama, queda claro que se introducen muchísimas críticas a esas empresas que se las dan de respetuosas con el medio ambiente y luego, en la realidad, ocurre todo lo contrario. Por desgracia se vuelve a citar el cuestionado cambio climático, haciendo que parezca que todo el que lo pone en duda está en el “lado incorrecto”. También se denuncia adecuadamente el machismo en las fuerzas especiales del Ejército.
En la parte positiva, se pone en valor a las personas con dificultades en la comunicación e interacción social dejando claro que sus “problemas” no les impiden ser útiles y valientes cuando la situación lo requiere.
De esta forma Martin Campbell ofrece una cinta de acción de 95 minutos que no se va por las ramas, con un ritmo muy logrado en la que nunca decae el interés y con algunos giros muy bien metidos. No tiene mayores pretensiones que las de distraer y denunciar prácticas empresariales poco éticas, y eso lo hace bien.
Miguel Soria