Crítica
Público recomendado: + 13
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Cómo hacerse millonario antes de que muera la abuela (2025) es una película tailandesa dirigida por el debutante Pat Boonnitipat, que nos presenta una tierna historia sobre los vínculos familiares, explorando temas como los límites que definen las relaciones, el significado del amor incondicional y la redención. Con un enfoque delicado y entrañable, la cinta ha cosechado premios como el de Mejor Película en el Festival Internacional de Cine de Asia y el Premio de la Audiencia en el Festival de Cine de Nueva York.
La película sigue a M, un perezoso joven tailandés de una familia de clase media-baja, cuya única meta es convertirse en un famoso streamer de videojuegos, un sueño en el que, aparentemente, tampoco logra tener mucho éxito. Tras la muerte de su abuelo, M se da cuenta de que su prima, quien en calidad de enfermera casera dedicó su tiempo a cuidar del anciano hasta su último día, hereda todo su patrimonio, incluida su gran casa. Así, al enterarse del diagnóstico terminal de su abuela materna, M decide mudarse a vivir con ella, con la esperanza de ganarse su afecto y, eventualmente, heredar su fortuna. Sin embargo, a medida que pasa el tiempo, las iniciales intenciones egoístas de M se trasmutan, y el joven empieza a comprender el verdadero significado de la familia y de la entrega desinteresada.
Uno de los puntos más fuertes de la película es su enfoque en la cultura tailandesa y la representación de las tradiciones religiosas, algo que destaca por contraste en la relación entre M, joven contemporáneo secularizado, y su abuela, una anciana devota y aferrada a los valores heredados, interpretada magistralmente por Usha “Taew” Seamkhum. La película apunta al tema religioso y de la tradición con una mirada respetuosa y en parte irónica, focalizándose en la mezcla curiosa y tal vez ridícula de superstición, devoción, valores tradicionales y cultura contemporánea. Sin embargo, también nos presenta una simbología más profunda, como la que representa el árbol de granadas de la abuela, que, como descubrimos en una escena importante de la película, ella había plantado por M en el momento de su nacimiento. Al regalarle ese árbol, que simboliza la protección y la buena suerte, la abuela probablemente quiere transmitir a su nieto un recordatorio de su presencia, incluso después de su muerte, y tal vez reflejar que al cuidar este árbol y hacer florecer sus frutos, M puede hacer florecer sus propios sueños. Es una metáfora de la conexión entre generaciones, donde el amor y el cuidado mutuo continúan a través del tiempo.
De todas formas, el desarrollo del personaje de M, bien interpretado por Putthipong “Billkin” Assaratanakul, es el fulcro temático de la película. A medida que la trama avanza, vemos cómo el egocentrismo infantil del protagonista da paso a una apertura y una reflexión más profunda sobre la familia, el sacrificio y el amor verdadero. A la vez, la evolución de su vínculo con la abuela, marcado por momentos de ternura y complicidad, es el motor narrativo de la historia.
Cómo hacerse millonario antes de que muera la abuela es una película que bien combina comedia y drama, abordando temas profundos con una delicadeza que la hace accesible para un público amplio. Si bien no es una obra perfecta y podría quizá haberse beneficiado de una mayor exploración psicológica de sus personajes, que a veces mantienen diálogos un tanto descontados, logra atrapar a los espectadores por su representación auténtica de las relaciones familiares, los límites de los afectos, y la búsqueda de redención. Es un recordatorio de que, aunque la muerte sea inevitable, las conexiones humanas y el amor que damos es lo que realmente perdura.
Anna Piazza