Cuento de invierno

Cuento de invierno 

Público recomendado: Adultos 

Con mezcla de elementos “New Age” y cristianos se presenta Cuento de invierno, primera película del oscarizado guionista Akiva Goldsman, en la que nos relata la trabazón existente entre las vidas humanas, cuyos actos buenos y malos influyen en los demás y en nosotros mismos al estilo de ¡Qué bello es vivir!, sin llegar a la profundidad y fascinación del filme de Frank Capra.

 

 

Ésta ya forma parte de la Navidad, pues nos conecta con lo mejor de nosotros mismos, y Cuento de invierno intenta otro tanto, pero ni la época ni la urdimbre de esta historia, basada en la novela de Mark Helprin, son suficientes para congeniar con la del director italoamericano.

Narrada temporalmente entre momentos distantes de un siglo, es el encuentro entre el ladrón Peter Lake (Colin Farrell, Alejandro Magno, Desafío total) y Beverly Penn (Jessica Brown Findlay, Dowtown Abbey), enferma mortalmente de tuberculosis. Ambos descubren en el otro el amor de su vida, con el añadido de que para Lake se convertirá también en su misión para tratar de impedir la muerte de ella.  Dispuesto a evitar este objetivo, se encuentra el poderoso Pearly Soames (Russell Crowe, Gladiator, Master and Comanders), un “diablo de distrito” que pugna por abortar los actos desinteresados entre los hombres.

La personalización diabólica va más allá, pues Pearly deberá contar con los permisos de Lucifer -un Will Smith de perilla gris y aretes- para llevar a término sus planes.

Esta concreción mefistofélica nos conduce al modo de personalizar el mal por parte de la tradición judeocristiana, pero en el filme no ocurre así en lo relativo a Dios: sin ningún peso y sólo planteado de pasada, por lo que el combate se establece entre el Diablo y los hombres, que son ayudados por seres excepcionales (materializados en animales y personas), para intentar cumplir la misión que les ha traído al mundo y cuyo galardón postrero es ser estrellas que iluminen el cielo.

En esta mezcla de elementos cristianos y “New Age”, se trenza esta historia de la que también es guionista Akiva Goldsman, que ya obtuvo un Óscar por el libreto de Una mente maravillosa, interpretada también por Russell Crowe. La cinta, que reúne a un grupo de estrellas –aplicadas en sus papeles, entre ellas, Eva Marie Saint, aquella rubia rutilante de Con la muerte en los talones– de la factoría Hollywood, distrae al espectador con un buen inicio, pero adolece de giros dramáticos que relancen la narración en momentos en los que se empantana, para lo es también un obstáculo su excesivo metraje, algo más de120 minutos.

Asimismo, contiene algunas carestías en la producción, sobre todo en las peleas a las que falta algo más de intensidad y verosimilitud y, también, en un mayor manejo de los grandes planos en la escenografía. Para ser el primer largo del bisoño Akiva, se aprecia su competencia en el audiovisual porque no se sale de los cánones más académicos en la planificación y el montaje, por lo que esperaremos su próximo proyecto para valorar si engrosa con talento la larga lista de guionistas que cambian o compatibilizan la escritura con colocarse detrás de la cámara.

Por otro lado, si la presentación de su filme hubiese sido en el periodo navideño, hubiera cogido al público con un talante más sensible a su propuesta (no parece suficiente que se haya estrenado en san Valentín), por sus reclamos a la generosidad y a la entrega de uno mismo, y sus referencias espirituales explícitas a algunos iconos judeocristianos que traba con otros de la Nueva Era. Amalgama, fruto del libro de Mark Helprin de 780 páginas que ha tenido muchos seguidores y que, según apunta el director del filme, iba leyendo al tiempo que acompañaba en una grave enfermedad a un familiar cercano.

 

Título original: Winter’s tale

USA, 2014

Dirección: Akiva Goldsman.

Interpretación: Colin Farrell (Peter Lake), Jessica Brown Findlay (Beverly Penn), Russell Crowe (Pearly Soames), Jennifer Connelly (Virginia), William Hurt (Isaac), Matt Bomer (hombre joven), Eva Marie Saint (Willa), Will Smith (juez).

Género: Fantástico, romance.

Duración: 125 minutos

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