Daaaaaalí!

Crítica

Público recomendado: +16

Daaaaaalí, dirigida por el inclasificable cineasta francés Quentin Dupieux, es una experiencia surrealista que empuja al espectador al límite entre la realidad y el absurdo, algo que Dalí mismo hubiera aplaudido (o no…). El director explora un momento ficticio en la vida del pintor, aborda sus excentricidades con el toque irreverente y experimental que caracteriza su cine y que responde ad hoc al personaje artístico.

El arranque nos sumerge en el plano onírico que sugiere el autor de la película: Una representación fiel del cuadro Fuente necrofílica manando de un piano de cola es sostenida en el plano durante al menos 10 segundos, magnífica elección entre la prolífica obra del pintor catalán. A continuación, dos agricultores labran la tierra y posan para Dalí, muy en consonancia con el costumbrismo surrealista de José Luis Cuerda en la ocurrente Amanece que no es poco (1989).

Verdaderamente surrealista: el personaje de Dalí es puro surrealismo, incluso los cambios de actor: llegan a representar a la misma persona hasta 4 actores diferentes (o 5, incluyendo al Dalí anciano). El actor es buenísimo, imita las expresiones de Salvador Dalí de una manera extraordinaria.

Dupieux elabora una trama difusa, donde los eventos no se suceden de manera lineal y donde el tiempo y el espacio se ven tan distorsionados como en una de las pinturas de Dalí, a imitación de la mente de Dalí: caótica, impredecible y absurda. No hay lógica posible, sólo un desfile de escenas que pasan de lo sublime a lo grotesco, y que invitan a interpretar o simplemente a experimentar. Hay un punto de retorno en el guion, que se da en tres ocasiones (cuando el sacerdote narra su sueño) que nos transporta a El ángel exterminador de Buñuel, asimilándose a la repetición cuando los invitados descubren lo que les pasa, una y otra vez.

Vemos cómo los efectos especiales, el maquillaje, vestuario y decorados remiten a la estética de las obras de Dalí, combinando lo kitsch con lo grandilocuente y lo desconcertante. Las figuras alargadas y distorsionadas, los colores intensos, y las situaciones imposibles, son guiños directos a la obra del pintor. Este espectáculo visual es complementado por una banda sonora envolvente. La fórmula que utiliza el director con la música, a modo de refuerzo cómico o anecdótico, nos lleva a pensar inevitablemente en Woody Allen, que hace este uso de la música a menudo en sus películas, concretamente una muy similar en Midnight in Paris, con Bistro Fada, de Stephane Wrembel, sonando en las transiciones de las diferentes escenas.

Visualmente, Daaaaaalí es un festín surrealista, que los amantes del arte y de la ausencia de normas celebrarán. Daaaaaalí es, en muchos sentidos, un film para iniciados en el cine de Dupieux o para amantes del surrealismo. Con un estilo único y una estética peculiar, la película es una interpretación imaginativa de cómo sería convivir con el genio del surrealismo en su propio mundo fantasioso a la vez que real y subjetivo. Muy recomendable para admiradores de Dalí y mentes abiertas a la diversión.

Rosa Die Alcolea

https://www.youtube.com/watch?v=w_fHJZwGzWw

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