Crítica:
Western menor pero de interesante planteamiento que no abandona los convencionalismos del género tales como el héroe solitario, de pasado misterioso e intenciones justificadas. El limitado actor Rory Calhoun hizo una buena interpretación, quizá una de las mejores de sus incursiones en el género. Sin ser un western dramático, coquetea con la comedia haciendo un guiño a lo que seria el devenir del nuevo western sólo unos años después. Tiene un exceso de cartón piedra más propio del cine de los años 40 que los 60, así como una intrincación entre la trama propia del western y la del pueblo mexicano indispensable en las películas del género de esta década. Es correcta, entretenida, se deja ver.