Público recomendado: Adultos
Ni mejor ni peor que buena parte de las películas norteamericanos sobre delincuentes que llegan a nuestras pantallas es este “ave migratoria” que nos ha llegado de Corea. El hombre sin pasado es la denominación castellana para Ajeossi, del director y guionista Lee Jeong-Beom (Cruel winter blues y Guns & talks)
Nos extraña, por tanto, que las similitudes con los filmes de Hollywood no hayan traído mejor suerte para este proyecto coreano, ya que los exhibidores han desechado prácticamente su visionado en Madrid, reduciendo a una sala en la que podemos contemplar esta cinta. Sin duda que algo de culpa la tiene la potencia de la industria cinematográfica USA para colocar sus productos o subproductos, según se mire, y el tirón de algunos intérpretes reconocidos en nuestro país (Steven Seagel, Bruce Willis, Chuck Norris, Silvester Stallone…).
Como los condimentos son similares, les adelanto que, como las películas norteamericano de género, El hombre sin pasado cuenta con un guión previsible, repleto de acción, aceros voladores y mucho derroche de hemoglobina y sadismo que salpican la pantalla cuando Cha Tae-shik (Won Bin intérprete de Guns&Talks, Taegukgi ;MyBrother, Mother, entre otras) se ve obligado a entrar en acción para salvar a su vecina, la pequeña Jung So-mi (Kim Sae-ron), raptada por la mafia coreana tras matar a su madre como venganza por el robo de droga perpetrado por ésta.
Cha Tae-shik es testigo de ambas acciones y debe servir de correo de estupefacientes para salvar a la pequeña y actuar, lo que le supondrá encararse con su pasado y abordar viejas heridas de las que venía huyendo.
La relación del protagonista con la pequeña So-mi es lo más conmovedor de una cinta previsible, que cuenta con una dirección de actores discreta, unos diálogos sin demasiado brillo y, en ocasiones, simplones y estrambóticos; una producción y un montaje aceptables, pero con algunos despistes en la moviola; y una fotografía con algunas tomas y secuencias dignas más allá de reiterar los tópicos al uso.
Se reproduce el planteamiento de filmografía USA donde el protagonista carga con la responsabilidad de solucionar un conflicto que a todas luces es descomunal para un hombre solo. Este individualismo es recurrente en la “Fábrica de sueños” norteamericana pero creíamos –tal vez por desconocimiento de la mentalidad coreana- que en el país asiático tenía una solución colectiva y más acorde con su forma de abordar la vida.
Sabemos de la notable y reducida producción coreana que llega a nuestras pantallas, encarnada por directores de la talla de Kim Ki-duk, Lee Chang-dong, Ahn Byeong-Ki, Peter Chung (afincado en EE.UU) y, por extensión, del cine asiático, del cual he visto últimamente Kiseki (Milagro), una conmovedora película del director japonés Hirokazu Koreeda, en el festival de “Madrid hasta el cielo”, celebrado en fechas recientes en la capital de España.
Con todo, a los entusiastas de la acción y del “gore” les satisfará este filme como cualquier otro realizado en Europa y Estados Unidos con intención de distraer, supuestamente, pero que no son tan inocentes ya que son lluvia fina para satisfacer nuestras pasiones más primarias.
Enrique Chuvieco
Ficha técnica:
El hombre sin pasado
Ajeossi, Corea del Sur, 2010
Dirección y guion: Lee Jeong-beom
Interpretación: Won Bin (Cha Tae-shik), Kim Sae-ron (Jung So-mi), Kim Hee-won (Manseok), Song Young-chang (Sr. Oh), Kim Tae-hoon (Chi-gon), Thanayong Wongtrakul (Ramrowan), Kim Hyo-seo (Hyo-jeong).
Duración: 119 min
Género: Acción, thriller