El poder del rosario 

Crítica

Público recomendado: todos

El poder del rosario relata la historia de Helena (Bella Maria Benetti), una piadosa niña que, junto a su madre (Bárbara Marinho), sufre un accidente de coche y, mientras trata de recuperarse en el hospital de su grave estado, aparecen complicaciones que una enfermera (Myrian Rios) ayuda a superar. Es testigo del accidente un fotógrafo profesional (Alexandre Machafer), que avisa a los servicios de emergencia y queda profundamente conmovido por la suerte de la niña, hasta el punto de ir a verla al hospital y desvivirse por la pequeña y su madre las semanas posteriores al trauma. 

El director de la película es Tiago Benetti, se trata de su ópera prima, tras la que recientemente también ha estrenado el documental Os Segredos de São Miguel Arcanjo (2026). El guion lo firma el propio director junto a Felipe Mariano. El poder del rosario es una historia de ficción, pero inspirada en numerosos testimonios reales, que dan fe de la poderosa intercesión de la Virgen María a través de la devoción del santo rosario.  

Se estrenó en doscientas salas de cine en Brasil, donde permaneció durante un tiempo en la lista de los 10 mejores estrenos y tuvo más de 100.000 espectadores. Ahora llega a España de la mano de European Dreams Factory. 

La historia se sostiene bien, tiene personajes creíbles y giros que mantienen el interés a lo largo de todo el relato. Solo algún pequeño episodio puntual parece algo forzado, como el modo en que se integran en la cinta las declaraciones de religiosos sobre el rezo del rosario, que resulta poco convincente y sacan al espectador de la ficción. 

El ritmo sale algo perjudicado en algunas escenas por el montaje, que a veces alarga la narrativa, y, especialmente, la música, que no parece terminar de acertar en varias ocasiones con el tono dramático de las escenas. 

La película tiene una factura visual televisiva y, en ocasiones, esta estética, los abundantes diálogos y la propia música dan como resultado un tono más acorde con una trama para la pequeña pantalla. Quizás los momentos que consiguen una estética más cinematográfica sean los exteriores y las escenas que protagoniza el padre de la niña, que vive solo y su vida se cuenta a través de acciones, menos diálogos y con una luz baja que consigue un estilo visual más cuidado. 

Con todo se trata de un emocionante drama religioso, con una historia abierta a la trascendencia y a la esperanza en momentos muy difíciles. Su fuerza está en mostrar el poder de la intercesión de la Virgen María en la vida de tantos creyentes que acuden a ella llenos de fe y consiguen logros que son auténticos milagros. 

Javier Figuero Espadas

 

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