Crítica
Público recomendado: +12
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Se estrena en nuestras pantallas El precio de la red, que se está vendiendo como secuela de la exitosa La red social (David Fincher, 2010). Al fin y al cabo, el guionista de aquella, Aaron Sorkin (creador de la mítica serie El ala oeste de la Casa Blanca), se encarga ahora del guion y la dirección, y la historia se centra nuevamente en Facebook. Sin embargo, en La red social el personaje protagonista era el propio Mark Zuckerberg, y la historia era un drama alrededor de la creación de su red social. El precio de la red es, por el contrario, un thriller de investigación, donde Zuckerberg pasa a ser el villano en la sombra.
El precio de la red cuenta la investigación que destapó cómo los responsables de Facebook favorecían la interacción de sus suscriptores con contenidos extremistas, para incentivar el uso de la plataforma. Una trabajadora de Facebook proporcionará a un periodista información de la empresa, arriesgando su empleo y su propia seguridad.
Puede que el mayor problema que tenga El precio de la red sea precisamente esa mencionada vinculación con la película de 2010. Algún espectador puede entrar a la sala esperando encontrar una película similar, un drama con el creador de Facebook como protagonista. El cambio de tercio le puede decepcionar, y por otro lado, Aaron Sorkin no es un maestro en el campo de la dirección como David Fincher. A pesar de que su trabajo detrás de la cámara es más que notable, la película no tiene el sello autoral que puede otorgar alguien como Fincher.
Pero si el espectador entra sin mayor expectativa que dejarse llevar por una trama y unos personajes, se va a encontrar con un thriller apasionante cuya duración se pasa en un soplo. El precio de la red forma parte de una tradición de películas centradas en investigaciones periodísticas, un subgénero en el que destaca Todos los hombres del presidente (Alan J. Pakula, 1976) como modelo referencial.
Sorkin consigue que incluso alguien tan poco interesado en las redes sociales y tan poco versado en la jerga tecnológica como el crítico que suscribe, se pueda sumergir en la historia sin parpadear. En buena parte gracias al gran trabajo de creación de personajes, a partir de pequeños detalles cotidianos. Esta cercanía consigue que nos preocupemos por ellos, independientemente de que el tema de fondo pueda ser ajeno a nuestros intereses.
También está muy bien conseguida la estructura no lineal, de modo que vamos dando saltos en el tiempo hacia detrás o hacia adelante, según convenga al desarrollo de la trama, sin que el espectador se pierda en ningún momento.
Quizás el único pero que se le pueda poner a El precio de la red es una cierta inclinación partidista y un tono sermoneador a ratos; también un retrato de Zuckerberg algo caricaturesco (aunque no demasiado alejado del excéntrico empresario).
A pesar de todo, El precio de la red se convierte en un entretenido thriller, que además plantea temas de imperiosa actualidad, y que afectan a nuestra forma de vida en el siglo XXI.
Federico Alba.