Crítica
Público recomendado: +14
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El teatro y el cine han sido una tabla de salvación para grandes actores como la francesa Isabelle Huppert; para el personaje representado por el actor Colman Domingo en Las vidas de Sing Sing, o para el protagonista ficticio de Ghostlight. Esta cinta (Ghostlight) inaugurará el Festival de Sundance y ha participado en la sección Mosaico: Panorama Internacional del Festival de Cine de Málaga.
La producción gira en torno a un obrero que encuentra en el teatro amateur un lugar donde respirar tranquilo del infierno, creado por su hija.
Los timones del barco de esta producción cinematográfica han sido el tándem formado por Kelly O’Sullivan y Alex Thompson. Esta película es una de esas pequeñas joyas que de antaño se colaban de vez en cuando en la gala de los Oscar y que ahora lo tienen francamente difícil en el Hollywood actual sobre todo en el último lustro y, tanto Ghostlight como The Alto Knights, la doble “ght”, mejoran el nivel de muchas de las nominadas.
El trabajo de los actores es extraordinario al reflejar el sufrimiento por la pérdida de un ser querido, donde un matrimonio roto por el dolor encuentra en el teatro una terapia para sanar su heridas emocionales y un modo de redimirse. Los intérpretes nos ofrecen momentos de alta tensión dramática, intercalados con las situaciones cómicas propias de los ensayos y los ejercicios de expresión corporal con el telón de fondo de una obra de William Shakespeare como Romeo y Julieta (y que Franco Zefirelli la llevó al cine de modo impecable), que me cautiva tanto en papel como en el cine, perfectamente encajada con el drama actual del largometraje en cuestión.
El guion está muy trabajado, siendo un canto al teatro. El valor de la familia y de la defensa del vínculo está reflejado con gran naturalidad en un amor de ágape y de entrega del uno por el otro. En definitiva, un matrimonio que, a pesar de los temporales, lucha por su amor como Jack y Rebecca en la serie This is us.
Víctor Alvarado