Crítica
Público recomendado: +18

Del director de Feliz día de tu muerte (2017) y del guionista de Paranormal Activity 2 (2010), nos llega una trepidante película de intriga y terror inteligente. En este caso, la cinta no muestra ni sangre excesiva, ni fantasmas o posesiones, sino un thriller de terror cotidiano donde la tecnología juega un papel muy importante. Violet es una madre cuyo marido falleció hace mucho tiempo y, tras mucho tiempo dedicada a su hijo, decide tener su primera cita en años.
Como bien nos muestra el tráiler, esa primera cita se tornará en un infierno por salvar la vida de su hijo siempre que cumpla con las exigencias de su secuestrador. La clave de la película reside en cómo Violet queda “atrapada” en el restaurante de su primera cita; situación que el director sabe utilizar muy bien para narrar visualmente: con grandes angulares, un inteligente montaje o distintas posiciones de cámara que evocan al memorable Hitchcock, con esos planos tan clásicos y expresivos de La soga (1948) u otros más sugerentes como en Vértigo (1958). Por supuesto, el guion está a la altura y el ritmo de la película no decae en ningún momento, provocando en el espectador una experiencia única y escalofriante. Amén de una interpretación fabulosa de Meghann Fahy, que sabe muy bien transmitir esa tensión continua y asfixiante.
La llegada a la vida cotidiana de la tecnología móvil ha acortado los límites de nuestra intimidad y ha dejado expuesta nuestra vida más personal. Al mismo tiempo que el sujeto, al entregarse a lo virtual queda roto afectivamente y aún más vulnerable; porque lo virtual no puede llenar de sentido la vida. De ahí que este tipo de cine de terror virtual y cotidiano esté aflorando. Un entretenimiento moderno que recuerda también a Equipaje de Mano (2024) estrenada hace poco en Netflix.
Este tema se agrava aún más cuando afloran dos temas claves en la temática de la historia: la violencia de género y la corrupción política. En este punto recuerda a películas como El hombre invisible (2020). Interesante cómo la violencia de género se vincula a lo tecnológico; como advirtiendo que, aunque una aplicación de citas pueda poner en contacto a dos personas, ambas tienen delante un trabajo hermoso y artesanal, de construir una relación con todos sus matices afectivos y espirituales. Y aunque la película que nos ocupa no tiene estas pretensiones, deja espacio a que cada espectador pueda recorrerlo con su imaginación.
En definitiva, una entretenida y sorprendente película llena de tensión inteligente, que gustará y mantendrá a los espectadores bien quietos y expectantes. Se agradecen las buenas intenciones visuales del director, la honestidad de la propuesta y las advertencias de sus creadores sobre la violencia de género. De hecho, casi como escenas post créditos aparece un mensaje claro y directo para aquellas personas que sufran (en silencio) cualquier tipo de violencia.
Carlos Aguilera Albesa