La leyenda del samurái

La leyenda del samurái 

Público recomendado: Adultos

Un poco a Gladiator, en cuanto a los valores que se plantean, recuerda La leyenda del samurái: 47 Ronin, un filme que sin ser tan redondo como el de Ridley Scott se solaza en aquella épica trágica de seres de honor. Épica que no ha convencido a los exhibidores de las salas de Madrid, dado el exiguo número de ellas donde podemos contemplar esta película del bisoño en largometrajes Carl Rinsch, que tiene a Keanu Reeves (la saga Matrix, entre sus cerca de 50 películas) a su principal protagonista entre la pléyade de actores japoneses.

Basada en una leyenda nacional inscrita en el imaginario del pueblo nipón de los primeros años del siglo XVIII, el filme narra las peripecias de 47 Ronin (samuráis sin señor) que caen en desgracia porque su amo se hace el harakiri por intentar asesinar a un señor importante de otra región, bajo los hechizos de una bruja. Los samuráis van al destierro por orden del shogun (rey del Japón del momento), y con el deber de no levantarse en armas para recuperar el territorio de su desaparecido amo, cuya propiedad se da al señor agredido.

Entre brujas, espíritus y demonios, tienen lugar algunas de las peripecias de los guerreros desterrados a los que se unirá Kai (Keanu Reeves), al que llaman Mestizo y que comandará a las huestes proscritas para vengar la ignominia cometida contra su señor muerto.

La leyenda del samurái sigue también la estela de El último samurái en cuanto a exponer cuáles son las reglas de honor que rigen en la sociedad feudal japonesa. Se valora la palabra dada, la fidelidad a los señores, la dignidad de los guerreros, fundamentada en sus códigos de lealtad y obediencia que llega hasta la autoinmolación, el amor como fidelidad eterna y la lucha contra la injusticia para reponer el equilibrio en la vida. Aspectos que también secundan las mujeres de los samuráis en sus funciones diferentes.

Las escenas de acción son las protagonistas en buena parte de los cien minutos del metraje, donde también tienen cabida las luchas con monstruos fantásticos y con gigantes ignotos con armadura. El brillo del acero de las katanas manda en esta cinta, de cuya destreza es alumno aventajado Kai, recogido de adolescente por el señor caído en desgracia.

Sin ser aceptado plenamente por la casta de los guerreros dada su condición de extraño, el personaje de Keanu Reeves es el menos interesante de todos debido a una actuación hierática del actor norteamericano nacido en el Líbano. Con todo, asume el mundo que le rodea y se mueve por idénticos códigos de comportamiento que el resto de personajes.

El director Carl Rinsch, que hizo sus primeros cortos con 14 años, cumple en este su primer largometraje y da verosimilitud al guión de Hossein Amini y Chris Morgan a la hora de imprimir la dignidad oriental acorde con la época y el país que retrata. Coherencia que mantiene hasta el final de la obra, cuestión que se agradece al huir de un final “made in Hollywood” que hubiera desvirtuado esta historia de honor y sacrificio.

 

Título original: 47 Ronin.

Dirección: Carl Rinsch. País: USA. Año: 2013.

Interpretación: Keanu Reeves (Kai), Hiroyuki Sanada (Oishi), Min Tanaka (Sr. Asano), Kou Shibasaki (Mika), Tadanobu Asano (Sr. Kira), Rinko Kikuchi (la bruja), Jin Akanishi (Chikara).

Género: Acción, drama, fantástico.

Duración: 100 minutos

 

 

 

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