Crítica:
La mejor versión de la conocida historia del niño que habla con Cristo dirigida en plenos años 50 por el director húngaro Ladislao Vajda, realizador de El cebo o Un ángel pasó por Brooklyn. Maravillosa película que constituye una de las más hermosas alabanzas a la fe de los niños personificado en un pequeño huérfano que le pide a Jesús que le hable de su madre y al que cuida en la cruz. La entrega del niño es total, perfecta metáfora de cómo ha de vivirse la fe. Una pequeña joya de nuestra cinematografía.