Crítica
Público recomendado: + 3
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Una de las sorpresas de la animación de los últimos meses está siendo Norbert, la nueva propuesta de Disney de esta temporada. Se trata de un personaje “pixelado” que recuerda al conocido videojuego, Minecraft. Esta producción fue presentada hace unos meses en el Festival de Cine Europeo de Sevilla en la sección Europa Junior. La dirección ha corrido a cargo del cineasta español José Corral Llorente, un reconocido cineasta especializado en el mundo del cortometraje, que en esta ocasión apuesta por la integración y al que recordamos por su ópera prima Contando ovejas.
El argumento es muy sugerente. La historia gira en torno a un funcionario triste y amargado, que viene de un mundo oscuro marcado por la violencia y que, convertido en espía, se infiltra en Colorlandia para conocer los puntos débiles de ese lugar para conquistarlo.
Este director nos “vendió la moto” de la película del siguiente modo: “Norbert es una aventura vibrante en la que su protagonista busca la felicidad y nos invita a reflexionar sobre el mundo que nos rodea y la relación entre individuos y sociedades. Es una película que celebra la creatividad, la imaginación y la importancia de los valores universales. Es una propuesta que no solo entretiene, sino que también invita a reflexionar, haciendo que tanto jóvenes como adultos puedan disfrutar de una experiencia visual y emocional única”.
Entre las virtudes de esta producción se encuentran la originalidad con personajes formados por cuadrados junto a otros que hacen guiños a figuras curvilíneas. Una película en la que se enfrentan el mundo de los colores frente a los claroscuros en la escala de grises. El largometraje presenta un mensaje antibelicista y en favor de la naturaleza, en el que se destaca la inocencia y la ternura de los esos “locos” bajitos como decía Serrat. Esta cinta parece que busca volver a ganarse al público abandonando la agenda “woke” y dejando a un lado las ideologías del siglo XXI, tal y como anunció el CEO de Disney hace unos días, recuperando el respeto por la infancia y su inocencia.
Esta propuesta cinematográfica está orientada a un público muy infantil para que vaya acompañado de padres o abuelos, pero donde los progenitores se aburrirán soberanamente y los niños disfrutarán a ratos porque la película aparentemente parece muy desordenada y no queda clara la narrativa de planteamiento, nudo y desenlace, con lo que todo parece confuso. Todo lo contrario de lo que ocurría con una producción francesa, El zorro feroz, orientada a niños muy pequeños, aunque en ésta última los padres se sentían a gusto durante su visionado.
En definitiva, la producción consigue el aprobado más por su creatividad que por el resultado final en pantalla grande.
Víctor Alvarado