Crítica
Público recomendado: familiar
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El entrañable osito Paddington apareció por primera vez en Reino Unido en 1958 por mano de Michael Bond en el libro A Bear called Paddington (Un oso llamado Paddington) al que sucedieron varios más. Se convirtió así en una saga de libros de literatura infantil cuya primera adaptación al cine, tras protagonizar varias series televisivas, tuvo lugar en 2014 bajo la dirección de Paul King con un guion que él mismo adaptaba y tuvo gran éxito. La secuela, también de King y también con gran éxito, se estrenó en 2017 y ahora, en 2025, llega la tercera entrega, esta vez de la mano del director Dougal Wilson, nuevo en la saga. Éste ofrece una cinta de comedia y aventuras en tono familiar muy divertida que apuesta por valores positivos y todo apunta que repetirá éxito, que además merece.
Cuando Paddington (voz de Ben Whishaw en inglés, Iván Labanda en español) descubre que su querida tía Lucy ha desaparecido del Hogar para Osos Jubilados, él y la familia Brown se dirigen a las selvas de Perú para buscarla, siendo la única pista de su paradero un punto marcado en un enigmático mapa. Decidido a resolver el misterio, Paddington se embarca en una emocionante búsqueda a través de las selvas tropicales del Amazonas para encontrar a su tía… y puede que también descubra uno de los tesoros más legendarios del mundo.
Quizás en España este oso tan adorable no goce de la fama que tiene en su ciudad de origen, Londres, pero eso no le impide llenar salas con familias enteras, y es una excelente noticia porque se lo merece. A la pregunta de si hay que haber visto las dos anteriores para entender esta, la respuesta es sencilla: no, pero si se han visto se disfrutará mucho más por los guiños que tiene y además son dos maravillosas películas que toda la familia disfrutará, como ésta.
El libreto de Mark Burton, Jon Foster, James Lamont, Paul King y Simon Farnaby es una montaña rusa llena, absolutamente llena, de momentos intensos y valores positivos. Sí, es muy ligero en cuanto a novedades ya que poco se innovar en la comedia y la aventura cuando tienes detrás sagas tan importantes como Indiana Jones (a la que se homenajea directamente), pero puedes aprovechar el metraje para lanzar mensajes positivos sobre la familia, la unión familiar, la amistad, el sentido de aventura, la superación personal y el rechazo a la codicia. Incluso, y esto tiene aún más valor, meter temática religiosa sin que sea para insultar o ridiculizar: “Todo lo que se necesita para iluminar la oscuridad es una vela de fe” que dice un personaje, y con algo tan sencillo basta. Uno se da cuenta de que, al final, con la mezcla de lo más importante, esto es, familia unida y fe vivida en ella, el resto es secundario (“la familia que reza unida permanece unida”, que dijo el sacerdote irlandés P. Patrick Peyton).
Quizás desentonan algunos efectos especiales que dejan entrever que este filme no ha gozado del generoso presupuesto que sí se les da a otras superproducciones que se prevén más taquilleras, pero es un fallo menor que el público general podrá pasar por alto, sobre todo por la bella fotografía de Erik Wilson en los estupendos parajes naturales en los que se ha rodado, entre ellos Machu Picchu en Perú.
Por su parte todo el reparto está fenomenal y se nota que se lo ha pasado en grande, pero quien roba la función es un Antonio Banderas en estado de gracia absoluta y una Olivia Colman que, en su papel de madre superiora, se marca un muy divertido número musical al más puro estilo Sonrisas y lágrimas (Robert Wise, 1965).
Así que, sin lugar a dudas, podemos decir que Paddington: Aventura en la selva es una cinta de aventuras muy divertida y positiva para toda la familia que los padres pueden y deben llevar a sus hijos a ver sin miedo a contenidos inadecuados y que disfrutarán aún más si tienen recientes las dos anteriores.
Miguel Soria