Crítica
Público recomendado: +16
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Poco se podían imaginar los guionistas Jim y John Thomas y el director John McTiernan que ese filme de 1987 que se iba a llamar El cazador, que finalmente se llamó Depredador (Predator en inglés), con un reparto en estado de gracia liderado por Arnold Schwarzenegger, iba a crear una mitología tan espectacular que llegaría hasta nuestros días con todo tipo de productos. 38 años tras su estreno hemos visto muchas secuelas, cruces con la saga Alien, cintas en formato animación, videojuegos y un largo etcétera, pero no todo de la misma calidad ni mucho menos. Por eso, tanto tiempo después, entregar un filme digno era una tarea titánica. Pues bien, podemos decir que Dan Trachtenberg, director tras las dos últimas películas del extraterrestre, ha cumplido con creces.
Ambientada en el futuro en un planeta remoto. Allí un joven Predator, rechazado por su clan, encuentra una aliada inesperada en Thia (Ellen Fanning) y emprende un peligroso viaje en busca del adversario definitivo.
Cree este humilde redactor que es importante dejar claro que es fan devoto de la saga desde que vio la primera película por primera vez en su juventud-adolescencia, produciéndole una inmediata fascinación por múltiples motivos: la increíble acción, un reparto metidísimo en sus papeles, un ser capaz de cazar uno a uno a un equipo de élite, una sofisticada tecnología de ensueño… los ingredientes de Depredador en 1987 eran muchos, y el director John McTiernan mezcló con absoluta maestría acción, ciencia ficción y terror, pero especialmente unos diálogos impagables “de machos para machos” si se me permite la expresión. Frases como “no tengo tiempo para sangrar” o el clásico “si sangra, podemos matarlo”, marcó a toda una generación que aún hoy la ve (y la vemos) como uno de los máximos exponentes del cine de acción de los 80. La secuela, de Stephen Hopkins y estrenada en 1990, tuvo un guion con muchas ideas muy interesantes pero también la desgracia de una dirección muy pobre que la llevó al fracaso. Desde entonces ha llovido mucho y parecía que el depredador iba a acabar sus días en un cajón de la 20Th Century Studios. Por fortuna, ha sido así gracias a la llegada del casi desconocido Dan Trachtenberg, director de Calle Cloverfield 10 en 2016 y de capítulos de series como Black Mirror o The Boys, quien ha dado con la tecla adecuada, sin duda todo un logro. Porque es el único hasta la fecha que ha logrado dirigir, con buenas críticas, tres películas de esta criatura, y eso no es decir poco.
Trachtenberg dejó un excelente sabor de boca con Predator: La Presa en 2022, aunque su estreno fue solo online, sin duda algo injusto. Luego en este 2025 nos dio la excelente cinta en formato animación Predator: Asesino de asesinos, también injustamente solo online, pero con la promesa de que veríamos la “definitiva” en la gran pantalla, esta es, Predator: Badlands, y que la espera iba a merecer la pena. Y sí, la ha merecido.
El guion, escrito entre él y Patrick Aison, nos lleva a un punto de vista inédito hasta la fecha y muy agradecido: el protagonista es un depredador “débil” considerado “no apto” en su clan, así que decide ir a por la presa de las presas para demostrar que es digno de ser aceptado. Esta vez no va a contar con el camuflaje óptico ni la visión térmica tan mítica de los depredadores, ni tampoco con muchas armas que hemos visto hasta ahora, así que el desafío es aún más grande, y muestra que aun sin tantos recursos estos extraterrestres son temibles. Así que el director aprovecha no solo para profundizar, y mucho, en su mundo (visto muy brevemente en Alien vs. Predator 2, de Colin y Greg Strause, 2007) y sus costumbres, también para hablar del trabajo en equipo, fundamental para llevar a cabo con éxito una empresa gigantesca, y también de honor, fraternidad, familia y hasta de que el valor no consiste tanto en que no te tiemble el pulso a la hora de quitar vidas sino de saber liderar y proteger a los tuyos. La franquicia no se había distinguido hasta la fecha por tener mensajes muy profundos, así que todo esto es más que bienvenido.
Eso sí, tampoco creamos que esta película es extremadamente seria porque, sinceramente, hay mucho humor, quizás demasiado, y Trachtenberg fuerza un poco la maquinaria, seguramente para intentar atraer a un nuevo público joven, muestra de ello es la coprotagonista, Elle Fanning, fantástica en su papel pero demasiado dicharachera. Por fortuna los fans que busquen acción la van a tener y en enormes cantidades, con secuencias tan impresionantes como la del arranque en la cueva o la primera cacería del depredador, así como también el primer enfrentamiento con el trofeo deseado y otras tantas que no es cuestión de desvelar. Sin duda el director y coguionista se encuentra muy cómodo tras las cámaras de esta saga, tanto como para introducir de forma extensiva elementos que harán las delicias de los fans de “la otra”. Se echa en falta la música original de Alan Silvestri, pero seguramente se haya omitido para entregar un producto distinto con personalidad propia, algo logrado, ya que las composiciones de Sarah Schachner y Benjamin Wallfisch son excelentes con sus toques tribales y acompañan perfectamente a lo que vemos en pantalla.
Con tres entregas muy disfrutables, Trachtenberg demuestra sobradamente que tiene la saga dominada, ahora solo que le queda seguir este camino, con un poco menos de humor, y llevarla a donde realmente merece, quién sabe si recuperando, ojalá, a Arnold Schwarzenegger y a Danny Glover (conversaciones ha habido y quién sabe). Sin duda un entretenimiento para ver en la gran pantalla y dejarse llevar sin tener que pensar mucho. Por supuesto hay violencia en abundancia, marca de la casa, así que no es un producto apto para todos los públicos.
Miguel Soria