Público recomendado: Jóvenes y adultos
En los últimos años, como miembro del reparto de la saga de Los mercenarios y de otras películas como la sexta entrega de Fast & Furious (Justin Lin, 2013), Jason Statham se ha ganado a pulso el título de héroe de acción testosterónico del siglo XXI, muy al estilo de Arnold Schwarzenegger y de su compañero de reparto en Los mercenarios, Silvester Stallone.
Statham interpreta en este caso a Joey Jones, un ex soldado que sirvió en Afganistán y que ahora deambula borracho por las calles de Londres con claros síntomas de estrés post-traumático. Sobreviviendo gracias a la comida proporcionada por un comedor de beneficencia de las “Hermanas de la Redención” dirigido por la hermana Cristina (Agata Buzek), Joey encuentra algo de consuelo en la compañía de Isabel (Victoria Bewick), una adolescente sin hogar que desaparece repentinamente y que se ve envuelta en las redes de la prostitución.
La vida del veterano Jones comienza a cambiar el día en el que, huyendo de unos agresores, logra entrar en el piso de un hombre que no vuelve a casa hasta octubre. Joey decide estabilizar su vida en ese tiempo, ponerse en forma y trabajar como matón de la mafia china en el Londres más oscuro y nocturno, maravillosamente fotografiado por Chris Menges (director de fotografía ganador de dos Oscars por La misión y Los gritos del silencio respectivamente y nominado también por The Reader y Michael Collins). El nuevo Joey comienza a ganar cantidades ingentes de dinero que guarda para su ex pareja y su hija y que también utiliza para dar de comer a los sin techo que acuden al comedor social. Sor Cristina se convierte entonces en su única amiga y confidente y pronto le informa de que Isabel ha sido asesinada por un cliente. Ante el escaso interés de la policía por el asesinato de una prostituta, Jones decide vengar la muerte de su compañera. Al mismo tiempo, sigue trabajando para los despiadados chinos y comienza a enamorarse de sor Cristina que, dicho sea de paso, se hizo monja en extrañas circunstancias y por motivos equivocados.
La película pretende reflejar la lucha de Joey por redimirse y convertirse en mejor persona, explotando hasta el extremo la ambigüedad moral del protagonista. A pesar de sus “buenas obras” y de la consabida inestabilidad psíquica del protagonista, resulta demasiado forzado aceptar y pactar con el hecho de que trabaje para unas personas que se dedican, como el que mató a su amiga Isabel, a explotar y asesinar a otras tantas. La cinta presenta también una serie de elementos inverosímiles (el más llamativo, el detalle de que el dueño del apartamento de lujo en el que Joey vive deje todo tan sumamente bien dispuesto para que alguien pueda ocupar su casa, acceder a sus tarjetas y usar su coche tan fácilmente) y melodramáticos (las confesiones y la relación entablada con la hermana Cristina son propias de una tv movie de sobremesa). Por todo ello, es difícil tomarse en serio este film de acción con aspiraciones de profundidad temática que constituye el estreno como realizador de Steven Knight, guionista nominado a un Oscar por el libreto de Negocios ocultos (Stephen Frears, 2002). Igualmente, para los fans de Statham, conviene resaltar que, al representar a un personaje demasiado atormentado y con intereses románticos, quizás tampoco ofrezca la suficiente carga de acción y violencia a la que están acostumbrados.
Larissa I. López
Ficha técnica:
Título original: Hummingbird (Reino Unido y USA, 2013)
Duración: 100 min.
Género: Acción, thriller.
Dirección y guion: Steven Knight.
Interpretación: Jason Statham (Joey), Agata Buzek (Cristina), Vicky McClure (Dawn), Benedict Wong (Sr. Choy), Ger Ryan (madre superiora).