Crítica
Público recomendado: +18
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Vuelven las adaptaciones de los videojuegos. A la espera del futuro estreno de Super Mario Galaxy: La Película se estrena en cines otra saga muy distinta: Return to Silent Hill, supuestamente adaptación del magnífico juego Silent Hill 2. Los resultados son extremadamente discretos.
Cuando James recibe una misteriosa carta de su amor perdido, Mary, se siente atraído por Silent Hill, un pueblo que antes le era familiar y ahora está sumido en la oscuridad. Mientras la busca, James se enfrenta a criaturas monstruosas y desentraña una aterradora verdad que lo llevará al límite de su cordura.
Christophe Gans acometió en 2006 con valor y entereza la primera adaptación en imagen real de Silent Hill, una saga de videojuegos de terror y supervivencia de muchísimo éxito en ese mundillo. Acertó en su momento con un buen reparto (Radha Mitchell y Sean Bean entre otros) y una ambientación conseguidísima, además de contar una historia que posibilitaba empatizar con la protagonista: la búsqueda de su hija desaparecida. Tanto éxito tuvo que logró una secuela sin él, con resultados muy mediocres y un 3D forzado que nada aportaba. La franquicia se detuvo de repente hasta ahora que Gans ha vuelto al mundo que él mismo empezó, pero esta vez con historia y personajes nuevos, lo que se nota… para mal.
Es una pena cambiar a una actriz tan buena como Radha Mitchell por un actor como Jeremy Irvine que hace lo que puede por interpretar a su personaje pero nunca deja de tener cara de “¿qué pinto yo aquí?”. Es verdad que su actitud es reflejo de su estado mental y que en ese sentido da el callo: un protagonista atormentado por un pasado que se niega a aceptar. El problema es que el espectador difícilmente va a sentir empatía por él porque sus reacciones no son normales. Tampoco ayuda que los pocos personajes con los que se encuentra están como podrían no estar. En este sentido el trabajo de los guionistas William Josef Schneider, Sandra Vo-Anh y el mismo Gans sorprende por su escasa profundidad, se esperaba algo mucho más por parte del mismo creador de la franquicia. Al menos se vuelve a criticar el peligro de las sectas y se pone en valor el amor real, el que es capaz de reconocer los errores (fundamental para aprender) y dar segundas oportunidades.
Sí vuelve a estar lograda la ambientación y hay muchas referencias a los juegos para deleite de los fans, empezando por una banda sonora de Akira Yamaoka, el mismo de los videojuegos. Pero sorprende que la calidad de los efectos especiales sea netamente inferior a lo visto hace 20 años, quizás porque entonces se fue más a lo práctico y real en la medida de lo posible y ahora se apueste por el ordenador para casi todo.
Al menos la trama se sigue sin problemas a base de flashbacks constantes que no estorban y van completando un sencillo puzle, aunque en la parte final del filme se adopte un estilo onírico que no ayude a entender bien todo, además de un clímax confuso que solo comprenderán los más expertos de los videojuegos. Y para remate final, otra vez, una fea blasfemia que sigue demostrado que los traductores y adaptadores ni tienen educación ni la conocen.
Return to Silent Hill se queda en una pobre adaptación de un magnífico videojuego que podía haber dado mucho más de sí con un mejor guion. Es apta sola y exclusivamente para los jugones mayores de edad más fans de la saga, el resto se sentirá muy perdido y no entrará “en el juego”.
Miguel Soria