Crítica
Público recomendado: +16
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El cine argentino entra con fuerza de la mano de Pablo Trapero, recordado por El clan, Carancho y Leonera, quien junto a la guionista Sarah Polley adapta la novela de David Gilbert, titulada Sus hijos (& sons). Este trabajo tiene como referente el homenaje que se hace al español Luis Buñuel por el surrealismo propio del cineasta aragonés.
La historia gira en torno a un escritor de novelas de éxito que reúne a su familia para un supuesto reencuentro, pero con la pretensión de sacar a la luz un secreto inconfesable. El elenco es muy potente y lo encabeza, el recordado por Living, Bill Nighy, junto a la inolvidable villana de Harry Potter, Imelda Staunton, y el joven actor George MacKay, recordado por el drama carcelario Hombres de acero.
Como dato curioso, lo más complicado fue el casting de uno de los hijos porque tenía que ser un reflejo de su padre en la ficción, el actor Bill Nighy. Este chico, Noah Hope, venía de haber interpretado con éxito la célebre y maravillosa obra de William Shakespeare Romeo y Julieta, una obra clave de la literatura universal.
El largometraje del cineasta argentino, en esta coproducción de Canadá, Argentina y Gran Bretaña, se cuece a fuego lento porque no solo es interesante el contenido (al que se le podía haber sacado mayor jugo), sino que también es importante el juego de miradas y gestos, así como el ojo fotográfico de uno de los hijos que, de forma discreta, analiza el sentir de su padre a través de una cámara de vídeo.
Esta producción apunta a temas propios del siglo XXI, como la ética de la maternidad subrogada, siendo crítica de modo implícito con ella a través de la citada Staunton y dando muestras del talento de la interpretación británica, que siempre eleva la calidad de la historia, pues todos los actores proceden de allí y están extraordinarios. En relación con este tema, surge otro mostrado con más fuerza: el de la clonación humana, tras la mediática noticia de la oveja Dolly, en la que el espectador puede hacerse preguntas sobre si es adecuado crear a una persona a nuestra imagen y semejanza, jugando a ser dioses, y que venga al mundo con esa misma tendencia a las adicciones.
El valor del perdón y la reconciliación tiene un toque de gran belleza que recuerda a la parábola del hijo pródigo. El cineasta apunta otros temas interesantes, como el daño que sufren los hijos ante la separación de sus padres, que les rompe por dentro y les puede llevar a tomar decisiones muy drásticas, o, por ejemplo, si es conveniente concebir un nuevo hijo para salvar un matrimonio.
Víctor Alvarado
Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=ganH_8Qs54s