Crítica
Público recomendado: +18

La versátil cineasta española María Ripoll adapta la novela homónima de Milena Busquets para darnos una película de poco más de hora y media de duración en la que se nos presenta un viaje más vital que existencial. También esto pasará es un ejercicio de contemplación, sin demasiada profundidad o acierto, que permite al espectador dar la mano a cierta reflexión sobre el duelo y la curación del mismo.
Veamos a Blanca, a la que da vida Marina Salas, que acaba de sufrir el fallecimiento de su madre. Ante este dramático revés, la protagonista decide evadirse a la casa familiar junto al mar. Su manera de afrontar el dolor será rodearse de amigos, amantes y recuerdos del pasado, sin rumbo aparente, refugiándose entre alcohol y relaciones líquidas.
En esta cinta más sugerente que melodramática, la directora barcelonesa emplea la fragmentación de la puesta en escena y la continua transición de planos estáticos a los de cámara en mano. Los primeros se acomodan a una visión contemplativa, a menudo de escenario y contexto, y los segundos tienen el cometido de seguir la deriva emocional de Blanca. Un claro acierto de Ripoll es no explicar con discursos y dejar todo a la intuición y el proceso de duelo del personaje, algo que aporta autenticidad al relato. Será misión del público acompañar a la protagonista en sus vicios que, de manera inteligente, contrastan con la belleza natural de Cadaqués.
La escritura de También esto pasará, algo descompensada, entremezcla escenas de levedad y comicidad con situaciones de introspección y reflexividad, siempre alrededor de una Blanca caótica y compleja, que huye de la arquetípica mujer rota. La figura más bien es la de una joven contradictoria, que se mueve entre la fragilidad y el hedonismo, pero siempre siendo una persona exigida de amor. En cualquier caso, se evidencia una virtud: evitar el cliché.
Aplicando el personalismo, el filme crece en interés por su capacidad para incomodar. Evidentemente, la protagonista explora el duelo por la pérdida de su madre a través de los excesos, emprende el camino fácil y a la larga pernicioso por medio del sexo, el alcohol, la fiesta y, en todo momento, la evasión. Aunque la directora no juzgue ni justifique, tampoco se aplica un ápice de esperanza trascendente; más bien es la vana anestesia del placer inmediato.
Sí resulta propicio apreciar la instalación de Blanca en la orfandad existencial y su autodeterminación hacia el sentido de las bajas pasiones. Aquí la cinta respira honestidad respecto a una persona quebrada y sin la opción de combatir el vacío con expectativas sanas. Es básicamente la buena vida frente a la vida buena, pero desde la impotencia de la levedad. Como es de esperar, la película contiene escenas explícitas de sexo y desnudez, evidentemente desde un tratamiento banal en ese retrato del hedonismo de la protagonista, pero nunca buscando escandalizar.
En definitiva, También esto pasará es una apuesta algo desequilibrada pero que guarda un interés innato en la exposición de un duelo diferencial, porque incluso en un sendero desesperanzado y autodestructivo como este, con un tratamiento bastante superficial, uno puede aprender el sentido de la trascendencia.
Gabriel Sales
https://www.youtube.com/watch?v=wnXY14WvsQc&ab_channel=acontrafilms