Público recomendado: Jóvenes-adultos
El argumento de esta película es sencillo y, podemos decir, convencional. Nos sonará a más de una película ya vista. La acción se sitúa en un mundo inmerso en una segunda Guerra Fría y el Ministerio de Defensa Británico busca un arma que pueda ser decisiva. El arma será un robot-androide que se aproxime a lo que es un ser humano, pero con más fuerza, más poder e –interesante sugerencia– menos conciencia.
http://www.youtube.com/watch?v=KlIltFECjxc
El encargo se le hace al brillante programador Vincent McCarthy que vive en vuelto en dilemas por lo que está haciendo y produciendo. Aun así, elaborará una maquina perfecta, un réplica de un ser humano, pero quizás ha resultado ser demasiado humana y la creación se puede escapar de las manos y poner en peligro todos los planes del gobierno.
Como digo es una película cuyo mérito es recordarnos a otras películas y otros relatos. La película vive de la atmósfera y temas de Blade Runner; plantea la misma relación entre el científico creador de vida y su criatura que leemos en Frankenstein; retoma los problemas morales del mundo de la robótica que ya vimos (y leímos) en Yo, robot; o nos dibuja un mundo donde el ser humano puede ser obsoleto y prescindible como en Matrix. ¡Y tantas otras películas que podríamos seguir citando! Caradog W. James es sin duda un enamorado de la ciencia ficción y quiere con esta película trasmitirnos esa pasión, aunque, claro está, el resultado queda muy lejos de los títulos mencionados, por muy loable que sea su intento. Quizás la gran película de ciencia ficción que este joven director puede hacer está todavía porvenir; la esperaremos gustosamente. Esta película podemos considerarla un buen intento, sobre todo teniendo en cuenta los recursos económicos limitados (y más para una película de ciencia ficción).
The Machine es una película que “a ratos” entretiene, que “a ratos” nos hacer pensar, que “a ratos” nos transporta a otros mundos, o que “a ratos” nos hace creer que el mundo del futuro ha llegado ya. Pero… sólo a ratos; le falta continuidad para ser una gran película de entretenimiento, de pensamiento o, simplemente, visionaria. Es una película de “a ratos” que nos deja con ganas de más, con la sensación de habernos quedado a medias y pensar que tendrían que haber pasado más cosas, que se tendrían que haber dado más argumentos. Por tanto es una película con la que pasamos el rato, sólo eso, y es poco para una película que apuntaba a más.
Dos cosas me gustaría apuntar: una referida a la forma y otra al fondo. Vamos con la primera: el director ha sabido captar la atmósfera de un mundo extraño, frío, donde el ser humano es parte del decorado; los colores, los tonos, la música, etc. contribuyen a crear un ambiente propio de una sórdida distopía, donde pasan pocas cosas y eso quizás sea lo más sórdido.
Con respecto al fondo temático de la película me gustaría señalar lo bien que plantea algunas de las cuestiones más actuales de lo que se ha venido en llamar problemas éticos de la inteligencia artificial, también la llamada neuroética o el transhumanismo. Algunas secuencias son de especial interés. Por ejemplo, vemos pasar ante nuestros ojos un buen conjunto de test de Turing (que ya veíamos en Blade Runner para encontrar replicantes); en alguno de ellos se apunta a muchas de las limitaciones de la inteligencia artificial. ¿Puede implementarse el mundo de las emociones en una máquina? Un robot, quizás, puede pensar, pero ¿puede sentir? ¿Qué es la vida? ¿Qué es estar vivo? ¿Qué importancia tiene la carne (software-materia) para ser y estar vivo? Muchas preguntas. Lástima que no incida temáticamente y con mayor calado, incluso con una trama más consistente y desarrollada. Sobre este punto me parece digno de alabar, y muestra lo bien pensados que están algunos temas por la película (por su director), la conexión que se establece entre investigación sobre el cerebro humano y daño cerebral. La película plantea (a diferencia de otras –aquí sí hay una gran y brillante diferencia–) que lo que mueve la investigación de la inteligencia artificial, lo que mueve la investigación sobre el cerebro –en general– no es el cerebro sano como tal, ni la búsqueda de una inteligencia superior, sino el cerebro dañado, enfermo, con lesiones cerebrales. Nos viene a la mente el tipo de investigaciones de Antonio Damásio o, muy anteriores, las del neuropsiquiatra Kurt Goldstein o las del filósofo Maurice Merleau-Ponty. Al respecto hay brillantes secuencias en el film dignas de análisis y reflexión. ¡Lástima que sean sólo secuencias!
Seguiremos esperando la gran ficción que plasme los grandes desafíos de la ciencia moderna, a los que también la ética deberá responder. Ciencia, ficción y ética nos están aguardando. Mientras tanto esta película nos entretiene y nos hace pensar, al menos, un rato.
Tomás Domingo Moratalla
Ficha técnica:
Título: The Machine
Año: 2013
Duración: 90 min.
País: Reino Unido
Director y guión: Caradog W. James
Música: Tom Raybould
Fotografía: Nicolai Brüel
Reparto: Toby Stephens, Caity Lotz, Denis Lawson, Sam Hazeldine, Lee Nicholas Harris, Stuart Matthews, Helen Griffin, Sule Rimi, Ben McGregor, John Stylianou
Productora: Red & Black Films
Género: Ciencia ficción. Thriller