Público recomendado: Adultos
Grata sorpresa esta sencilla película española que protagoniza un Eduard Fernández grande y con unas interpretaciones de actrices muy notables. De la serie de televisión “Todas las mujeres”, Mariano Barroso dirige este largometraje en una versión teatralizada que bien podría llevarse a escena.
Nacho es un veterinario que trabaja para su suegro inseminando vacas. Un día se mete un en un buen lío, cuando intenta robar unas vacas fertilizadas para venderlas en Portugal y así sacarse un dinero extra. Pero su plan no llega a feliz puerto, y ante la posibilidad de que le pillen se siente totalmente perdido.
Manipulador y desesperado, acude a las mujeres que han significado algo en su vida; su mujer, su amante, su ex novia y abogada, su madre, su cuñada y su terapeuta. Con todas ellas tiene cuentas pendientes, y a todas ellas se tiene que enfrentar para resolverlas.
Eso da lugar a diálogos brillantes entre Nacho y cada una de las mujeres, a las que astutamente lleva hacia donde él quiere. Es un juego de espejos en el que cada mujer le refleja una parte de él mismo, le muestran sus carencias y su incapacidad para enfrentarse a la realidad. Es, en palabras del propio actor, “un canalla manipulador y encantador que huye hacia adelante utilizando a las mujeres que han pasado por su vida”. Un tipo de esos con mucha labia y poco o nada recomendables.
Muchas cosas buenas se pueden sacar: la necesidad de madurar, de asumir las consecuencias de nuestros actos, de ir de frente, que suele ser el camino más directo, de perder los miedos y de enfrentarse a la verdad. Es una metáfora de la gente que huye de los problemas y de sí mismo. Es como pedir un crédito al banco, y para pagarlo pedir otro a otro banco y así sucesivamente. Todo ello con diálogos a veces descarnados, a veces casi humorísticos, muy reales, sin tapujos, donde no falta una escena de sexo explícita de las que piensas: “Qué tontas son algunas mujeres”.
Este cine de crisis y bajo coste es un retorno al estilo purista, a lo esencial, donde prima el texto y las interpretaciones, muy por encima de la escenografía y la imagen, por cierto con una luz bastante tenue en toda la película. El escenario casi único nos sitúa en casa de Nacho, que era en realidad la casa del director, donde vivieron mientras grababan esta película. Tal vez por eso vemos a un Eduard tan metido en el personaje. Un cine retratista, que te envuelve, que va ganando en ritmo a través de los diálogos, y en ningún caso deja indiferente.
María Luengo
Ficha técnica:
Dirección: Mariano Barroso.
Interpretación: Eduard Fernández (Nacho), Michelle Jenner, Nathalie Poza, Petra Martínez, María Morales, Marta Larralde, Lucía Quintana
Género: Comedia dramática