Un gran viaje atrevido y maravilloso

Crítica

Público recomendado: +14

¿Qué ocurriría si al encontrarte con alguien con quien conectas profundamente pudieras viajar a los lugares que te emocionaron y construyeron del pasado, pudiendo mostrar tus pasos hasta llegar a quién eres ahora?

La respuesta sería esta película del coreano Kogonada, director que en 2017 se dio a conocer con Columbus, y que ahora nos regala Un gran viaje atrevido y maravilloso (2025). Con un nombre muy acertado, esta película sin duda se convierte en un journey tanto para el espectador como para sus protagonistas. David (Colin Farrell) y Sarah (Margot Robbie) se embarcan en la aventura más increíble de todas: conocerse el uno al otro. 

Un relato que mucho tiene de fantástico, con puertas que transportan a sus personajes al pasado, y de real, planteando preguntas sobre el amor, las relaciones y los miedos. Una especie de metacine en el que los propios personajes dicen no saber actuar y al mismo tiempo se introducen en un teatro visual. Es un relato de atmósfera teatral a través de las vidas y recuerdos de dos personajes que destripan algunos de los eventos más importantes de sus vidas. 

Con la participación de Kevin Kline y Phoebe Waller-Bridge, encargados de la empresa de alquiler de coches que guía a los protagonistas en su viaje, el humor absurdo queda asegurado, generando momentos de distensión y cierta irrealidad. El uso de los colores contribuye a esta sensación de encontrarse dentro de un cuento, de la mano de su director de fotografía Benjamin Loeb: intensos e identificativos de sus personajes, serán elementos que sumarán a la historia matices, similar en su uso a la película La ciudad de las estrellas (La La Land) (2016). 

La música se convierte en un elemento dramático, que dota de fuerza al relato y que al mismo tiempo sirve como transición entre escenas. En su mayoría compuesta por Joe Hisaishi, conocido por sus piezas para Mi vecino Totoro (1988), El viaje de Chihiro (2001) o El castillo ambulante (2004), entre muchas otras. Además, cuenta con la colaboración de la cantante Laufey, con su mezcla de jazz/blues y pop en al menos cinco canciones.

David y Sarah comparten pensamientos acerca de la vida, en un momento vital compartido: de las dudas sobre el futuro, de si realmente se puede encontrar a alguien con quien compartir la vida, de las decepciones y los errores cometidos, y a quien les escucha le preguntas. “La vida solo es corta cuando avanzas en algo que no quieres que se acabe”. ¿Es la vida tan corta como dicen? ¿A qué tenemos miedo? ¿Es la felicidad algo alcanzable? Supongo que solo nos queda, como a ellos, tratar de estar contentos, compartir la vida y “disfrutar de los momentos de felicidad que eso traiga”. 

Adriana Cembrero Galiano

Tráiler: https://youtu.be/QuOH2kRMU1Q

 

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