Crítica
Público recomendado: familiar
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Se podría decir que “todos quieren ser Jon Favreau” porque todos quieren lograr el inmenso éxito de crítica y público que alcanzó el actor y director con su versión en imagen real (digitalizada) de El libro de la selva en 2016, pero desde luego no todos lo consiguen, véase el desastre de La sirenita (Rob Marshall, 2023) o Blancanieves (Marc Webb, 2025). Y aun así Disney reintenta una y otra vez hacer películas con actores de carne y hueso basadas en sus clásicos. Es el turno del director Thomas Kail con Vaiana, encargado de adaptar la película estrenada originalmente en 2016. El resultado es normalito… tirando a muy aceptable.
Vaiana (Catherine Lagaʻaia) responde a la llamada del océano y, por primera vez, viaja más allá del arrecife de su isla de Motunui con el semidiós Maui (Dwayne Johnson) en un viaje inolvidable para devolver la prosperidad a su pueblo.
En esta ocasión los personajes humanos son de carne y hueso, los animales son digitales (solo faltaba, para que no sufran, pobrecitos ellos, y para que puedan hacer lo que hacían en la versión animada) y las voces se respetan en la medida de lo posible en el doblaje. Solo cambia Mark Ullod porque Dwayne Johnson ‘The Rock’ ya aparece en pantalla, así que Ullod, elegido para la animación porque a Johnson no se le veía, es sustituido por Jordi Boixaderas, su voz habitual, y tiene sentido, así que bien por el director de doblaje.
¿Qué más cambia? Casi absolutamente nada porque Thomas Kail, no sabemos si por miedo o por imposición de los jefes de Disney, se ha mantenido fiel a la película de Ron Clements y John Musker y ha aportado aproximadamente un 3 % de cosecha propia con algún diálogo y alguna escena distinta o nueva, pero el resto es tal cual lo vimos hace 10 años. Esa extrema fidelidad es garantía de que el filme se sigue disfrutando pero también es una losa que pesa mucho: ¿era necesario hacer esta versión? Sinceramente, no, y menos cuando el original está más que reciente en las retinas de todo el mundo.
Por fortuna los mensajes positivos se mantienen: amor por la familia tradicional, búsqueda de la identidad propia, llamada a la aventura, amistad, trabajo conjunto, heroísmo, segundas oportunidades, invitación a no olvidar los orígenes y honrarlos…; pero claro, todo sabe a ya contado, así que es cuestión de elegir. Y sí, Dwayne Johnson sigue demostrando ser un estupendo actor con una gran capacidad para reírse de sí mismo, algo fundamental para el papel que le ha tocado.
La espectacularidad está servida y Kail logra que las secuencias de la versión animada que serían imposibles hace unos años en imagen “real” lleguen a la gran pantalla y podamos disfrutar del asalto pirata o el duelo con el enemigo de lava. En este sentido se nota la pericia de la mítica empresa ILM, capaces de todo. Eso, junto a unos escenarios de ensueño y un gigantesco contraste de colores hacen que haya momentos de una belleza extraordinaria.
Sí, sigue siendo una cinta familiar y se sigue pudiendo disfrutar todos juntos, la esencial se ha conservado intacta y no hay ningún contenido inadecuado. Pero tampoco originalidad. Así que ya es cuestión de preferencias y de que “caigan” mejor o peor los actores de carne y hueso. Ah sí, un pequeño tirón de orejas: han eliminado la graciosa escena poscréditos de la versión animada, podían haber sido fieles también con ella.
Miguel Soria