Warfare: Tiempo de guerra

Crítica

Público recomendado: +18

Dirigida por el virtuoso Alex Garland (Ex Machina, Civil War) y codirigida por el ex Navy SEAL, Ray Mendoza (estuvo presente en Ramadi 2006), se nos presenta una obra cargada de autenticidad en cada plano. Warfare es un ejercicio cinematográfico de corte radical que sigue a un pelotón de élite estadounidense durante una misión en territorio hostil, evitando voluntariamente cualquier referencia geopolítica o flashback explicativo. Como espectador no recibes coordenadas históricas con la misión de que te sumerjas de lleno en el presente: hora y media de pura tensión, comunicación táctica y angustia existencial.

Atendiendo a su estética, la cinta se aleja de los códigos tradicionales del género bélico. El tiempo real está marcado con precisión quirúrgica, con deliberada ausencia de elipsis para generar opresión física y mental. Esto queda reforzado por la amplificación de sonidos en lugar de las bandas sonoras épicas. La cámara, a menudo adherida a cascos o fusiles, simula la perspectiva de los soldados, mientras los descentrados encuadres buscan la desorientación más extrema. El montaje propicia el caos interior y exterior, sin concesiones al alivio narrativo ni el dramatismo efectista. Destaca un reparto de grandes nombres, pero bajo la misión del colectivo anónimo, priorizando el lenguaje corporal sobre diálogos con pretensiones de reconocimiento

Si exploramos su tratamiento antropológico, Warfare desmonta los mitos belicistas a través de una deconstrucción de la fragilidad en tiempo de conflicto, cuando vemos seres humanos, no armas. Se muestra la única verdad de hombres frente a la muerte, sin ideología como bandera, que sangran y arrastran a sus moribundos compañeros. La obra de Garland y Mendoza rechaza el adoctrinamiento, la moralización y los discursos sesgados, y adopta una neutralidad visual que omite el rostro de amigo o enemigo. De este modo salta la barrera del simplismo y acerca el mensaje a la crudeza más elemental que pone de manifiesto el sentido común ante el absurdo.

Warfare es una buena aproximación al minimalismo existencial de Dunkerque, de Christopher Nolan, siendo esta vez un “ir más allá” con un realismo extremo casi documental. Su mayor virtud es la no glorificación de la guerra, pues en el fragor del combate solo queda el hombre frente a su propia realidad.

Gabriel Sales

https://www.youtube.com/watch?v=JER0Fkyy3tw&ab_channel=A24

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